Una señora que pretende dirigir España afirma que hay que estudiar quién puede y quién no puede escribir en público. Que aquellos que manipulen serán apartados del ejercicio público de la libertad de opinión. Y va a tener cientos de miles de votos apoyándola.
Es la misma señora que opina que el futuro de España pueden escribirlo solo los catalanes, por ejemplo, la misma señora que quiere aplicar en España las exitosas políticas llevadas a cabo en Cuba o Venezuela. Y va a tener cientos de miles de votos apoyándola.
España siempre ha buscado gente con las ideas claras, con ideas contundentes, gente que le diga qué está bien y qué no, qué se debe hacer y qué no se debe hacer. Líderes con un par bien puesto, líderes sin complejos, líderes que envenenen a sus rivales con polonio o los arrojen por una ventana del séptimo piso. O líderes que fusilen al amanecer junto a la tapia del cementerio, tanto da. Líderes que no nos hagan pensar, ya piensan ellos.
Esto de dejar escribir a unos y no a otros es típico del fascismo de derechas o de izquierdas. Solo que el fascismo de izquierdas se llama comunismo y no está del todo mal visto por una parte de los españoles. Porque, seamos sinceros, a los españoles nos mola el progresismo. Nos proponen censurar la prensa, así sin más ni más, y sacamos las uñas para defender la democracia y la libertad, pero esa misma medida nos la envuelven con verde ecologista, con arcoiris homosexual o con rojo progresista y… y sacamos las uñas para defender la censura. Todo depende, amigo lector, de quién proponga el fusilamiento o el polonio. O la ventana del séptimo. @pedrodehoyos