Estamos asistiendo impávidos, hieráticos como una virgen románica, a la degradación del Estado, a la muerte lenta de la democracia. Impasibles e indiferentes. Nos preocupa más el equipo olímpico de waterpolo que la construcción de una España de rinconetes y cortadillos en la que unos valgan más que otros, en la que dependiendo de tu región tienes derechos y preferencias que en la región vecina no tienen, una España en la que si militas en el partido vas a tener menos problemas que ese vecino que agacha la cabeza para no meterse en problemas. Puro franquismo. Eso es así con la colaboración de una oposición inoperante e ineficaz. Ausente e irresponsable.
Pero más allá de quienes están acometiendo contra el Estado, la mayor responsabilidad es la de quienes desde dentro del partido callan y consienten. Es ese militante acérrimo, irracional, que no aceptaría una infinitésima parte de esto al partido rival pero que se frota las manos porque si lo hace el PSOE todo está bien. Como dijo Nixon de los dictadores sudamericanos “son unos hijos de puta pero son nuestros hijos de puta”.
Algunos de ellos, los más dotados y preparados están viendo la degradación del Estado (porque antes sucedió en su propio partido) pero callan y consienten porque no creen tener la fuerza suficiente, porque el gran dictadorzuelo tiene todos los resortes del poder. Ven su prepotencia y sus problemas pero prefieren a su secretario general antes que a la gente, prefieren al partido, monolítico y granítico, antes que a la nación (uy, perdón, qué fascistada he dicho). Ven y callan, tragan y admiten tramposamente.
Son los verdaderos responsables porque callan y toleran, unos por burricie militante (hay un 60% de militantes que aceptan los beneficios fiscales de Cataluña porque su partido lo dice y por lo tanto vale) y otros por miedo o incompetencia. Solo ellos, desde dentro, pueden parar esto, oponerse, pero no son conscientes de su fuerza… si se coordinaran, si se apoyaran, si hablaran en voz alta, si explicaran a su respectiva militancia su personal opinión. Ah, pero entonces perderían poder, se convertirían en un ciudadano.
@pedrodehoyos en tuiter.