El doblemente fugado reaparece tan pancho: "Estoy en Waterloo después de unos días extremadamente difíciles"

El juez Llarena pide explicaciones a Marlaska y los Mossos, pero se las damos nosotros: ‘Sánchez había pactado el paripé con Puigdemont’

El golpista entró y salió de España por La Junquera, feliz como una perdiz y sentado tranquilamente en la parte de atrás de un coche

Sánchez, Puigdemont y el juez Llarena
Sánchez, Puigdemont y el juez Llarena. PD

Pablo Llarena, juez instructor de la causa contra el ‘procés‘ en el Tribunal Supremo, ha emitido emitir dos providencias dirigidas a los incompetentes Mossos y al Ministerio del Interior del ausente Marlaska.

En ellas, el magistrado solicita explicaciones sobre el dispositivo aprobado en ambas instituciones para cumplir la orden de detención nacional emitida por el magistrado contra el golpista Carles Puigdemont, en cuanto pisara territorio español.

Se puede ahorra Llarena la espera, porque nosotros le damos ya la respuesta: ‘Sánchez había pactado el paripé con Puigdemont‘.

Los periodistas de ‘El País’, amarrados como están al pesebre de La Moncloa, salen este sábado con un editorial en el que asumen la tesis del Gobierno y echan toda la porquería sobre los Mossos, pero era lo esperable porque el sueldo les va a en ello.

El amo del PSOE necesita los votos del jefe de JUNTS y si este le pide que se ponga en pompa, se pondrá.

Mientras llega ese momento, que todo se andará, anda entregando a los xenófobos separatistas catalanes fragmentos de la soberanía española, cambios legales infames y el dinero que tanta falta hace en Extremadura, La Mancha o Andalucía y que sus sumisos súbditos socialistas en esas regiones dejan encantados que se vaya a mejorar la espléndida vida de los proetarras vascos y los golpistas catalanes.

Puigdemont, con una jactancia de psiquiatra pero justificada a la vista de cómo hace bailar a sus son al Gobierno Frankenstein, había anunciado previamente fecha, lugar y hora de su llegada, seguro de que nada le sucedería.

La nueva y sonrojante fuga en un acto televisado en el centro de Barcelona no solo representó la humillación del Estado ante un procesado en rebeldía, sino que confirmó la guerra abierta contra el Tribunal Supremo.

Puigdemont ha reaparecido este 9 de agosto de 2024, el día después de su retorno a España y posterior huida tras dar un discurso ante el Parlament de Cataluña: «Estoy en Waterloo después de unos días extremadamente difíciles«.

Lo de ‘difíciles‘ suena a sarcasmo, porque al facineroso sólo le ha faltado que los socialistas y las instituciones que dependen de ellos, le dieran un masaje.

Cruzó el pasado martes, a las 21:30 horas, la frontera de La Junquera (Gerona) rumbo a Barcelona y volvió a hacerlo este jueves, a las 22:30 horas camino a Waterloo (Bélgica), donde reside como un marqués desde hace siete años.

Insólito y perfecto, como alardean sus seguidores, porque no entró ni disfrazado, ni escondido, sino sentado tan pancho en la parte de atrás de un coche.

Durmió a pierna suelta dos noches en Barcelona antes de reaparecer ante su militancia en un escenario en pleno Arco del Triunfo, pasearse por las calles de la ciudad condal, dar un mitin de seis minutos y abandonar un lugar teóricamente vigilado por un amplio dispositivo policial.

¿Cómo es esto posible?

Pues porque el socialista Sánchez eligió hace ya tiempo el ‘bando‘ de los golpistas, convirtiendo al PSOE en socio de referencia de los separatistas que quieren romper España.

Primero los indultos, luego la amnistía y ahora la connivencia en esta segunda fuga.

Bolaños se sacude toda responsabilidad y señala a los Mossos como si Cataluña fuera ya otro país y obviando que el control de fronteras es todavía una competencia estatal y que la Guardia Civil y la Policía Nacional todavía tienen una cierta presencia en la región.

Ya ni siquiera sorprende que el titular de la cartera de Interior, Fernando Grande-Marlaska, esté desaparecido y no se crea en la obligación de dar explicaciones sobre un espectáculo que le concierne más a él que a las autoridades (por llamarlas de alguna manera) de Cataluña.

Las explicaciones de los responsables políticos y operativos de los Mossos son patéticas.

Han desgranado, en una rueda de prensa ridícula, una sucesión de excusas peregrinas: que si se puso un sombrero, que si luego lo cambió por una gorra como la de Rull, que si una silla de ruedas, que si JUNTS hizo un ‘muro humano‘ que impidió su apresamiento, que si cambió a rojo un semáforo…

Obviando los muy majaderos que los periodistas, los fotógrafos y hasta viandantes, captaron en sus cámaras -como se comprueba en el vídeo adjunto- a Puigdemont caminando tan tranquilo y sin apenas compañía por las calles de Barcelona.

Los Mossos, que son parte del problema, al menos han salido a dar ‘sus‘ explicaciones, cosa que no ha hecho el Gobierno Sánchez, que se ha limitado a descargar toda la responsabilidad en el fiasco de la policía autonómica catalana, cuando ni el CNI, ni la Guardia Civil, ni la Policía Nacional han hecho nada y ni recibieron orden alguna al respecto.

El CNI hace meses que ni monitorea las andanzas del fugado y la Guardia Civil, que sigue traumatizada por el espantoso de Barbate y sin aclara como pudo mandar a la muerte a dos de los suyos, ni está ni se la espera.

El sanchismo ha asumido a pies juntillas y mansamente el concepto de ‘lawfare‘ de sus socios separatistas.

Cuando a Sánchez, su recua de ministros o sus ovinos diputados no les gusta las providencias o autos de los jueces emiten, no solo no colaboran con los magistrados, sino que les atacan.

Esto se ha evidenciado con la ‘cacería‘ dispuesta por parte del Ejecutivo Frankenstein contra el juez que investiga a Begoña Gómez por delitos de corrupción en los negocios y tráfico de influencias.

Sánchez tiene un control asfixiante sobre la Fiscalía y el Tribunal Constitucional (trufado de excolaboradores directos de La Moncloa), y ahora pretende que todo el estamento judicial baile al son que marcan él, su parienta y su hermano músico.

Lo ocurrido en el Arco del Triunfo de Barcelona y la reacción posterior de los responsables de este enorme y grave fiasco es de vergüenza.

Para toda España y para los españoles de bien.

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