El 2024 pasará a la historia como el año en que el Gobierno de Pedro Sánchez tocó fondo. Y todo apunta a que en 2025 habrá inexorable cambio de tendencia.
Lo que comenzó como un proyecto «progresista», siempre según ellos, ha terminado convertido en un lodazal de escándalos, pactos vergonzantes y decisiones que han dañado gravemente la imagen de España.
Les invitamos a un repaso a los mayores desatinos del Ejecutivo en este aciago 2024.
Las 12 traiciones a los españoles
La ley de amnistía, piedra angular de la «traición» sanchista, ha sido sin duda el mayor error del año. Con ella, Sánchez no solo ha perdonado a los golpistas catalanes, sino que ha abierto la puerta a la impunidad de futuros delincuentes políticos. Como dijo el portavoz del PP, Miguel Tellado, se trata de «una de las doce traiciones de Sánchez» que han marcado este 2024.
Pero la lista de despropósitos no acaba ahí. El llamado «cupo separatista«, esa cesión constante a las exigencias de independentistas y bilduetarras, ha erosionado la unidad nacional y la igualdad entre españoles.
A eso añádanle la «colonización» de las instituciones, con nombramientos a dedo en organismos clave como el Tribunal Constitucional o el Consejo General del Poder Judicial, que han puesto en jaque la separación de poderes.
Los ataques a jueces y medios de comunicación críticos han sido otra constante llevada a cabo por distintos ministros y otras personalidades del PSOE.
Mención aparte merecen los viajes a Suiza para «mendigar» el apoyo de Carles Puigdemont. El prófugo de la Justicia española al final consiguió su propósito de tener a Pedro Sánchez agarrado por la entrepierna. La imagen del presidente del Gobierno negociando en la sombra con él ha sido quizás la más bochornosa del año.
Como señaló Ignacio Garriga, portavoz de Vox: «Nunca antes habíamos visto a la mujer de un presidente del Gobierno declarar en un tribunal», y no le falta nada de razón. La imputación de Begoña Gómez, multiplicada por cinco delitos, es una situación absolutamente novedosa en España. Y todo el mundo coincide en que es algo que definitivamente puede hacer caer a Sánchez si el devenir judicial sale mal para su mujer. El desenlace, en los próximos meses.
La gestión económica tampoco se salva de la quema. La renuncia a presentar los Presupuestos Generales del Estado para 2024 y 2025 es una muestra más de la incapacidad de este Gobierno para gobernar.
Las subidas de impuestos que se viene además acrecentada en 2025, en plena crisis inflacionaria, han ahogado aún más a familias y empresas.
Pero si hay un episodio que ejemplifica la incompetencia del Ejecutivo, ese es la gestión de la terrible DANA en Valencia. La frase de Sánchez «si necesitan más recursos que los pidan», mientras la Comunidad Valenciana estaba «sumida en el fango», pasará a la historia como ejemplo de insensibilidad y desconexión con la realidad de los ciudadanos. Y Sánchez lo pagó, también en imagen, con su paseíllo infame en Paiporta.

El Rey dio una lección de aguante a Sánchez en Paiporta.
En el plano internacional, la imagen de España también se ha visto seriamente dañada. El acuerdo con Marruecos sobre el Sáhara Occidental ha tensado las relaciones con Argelia, poniendo en riesgo el suministro energético. Además, Francia y Alemania han preferido a Polonia como socio principal en la UE, relegando a España a un papel secundario.
La corrupción, ese fantasma que Sánchez prometió desterrar, ha vuelto con fuerza en 2024. La imputación del exministro José Luis Ábalos, antigua «mano derecha» del presidente, y la investigación al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, son solo la punta del iceberg. Como dijo Elías Bendodo, portavoz del PP, «2024 ha sido para Sánchez el año de la corrupción y 2025 va a ser el año de la Justicia». El caso Koldo, con sus ramificaciones que alcanzan a once ministerios y al propio PSOE, ha dejado en evidencia la podredumbre que se esconde tras la fachada del Gobierno. Las declaraciones del empresario Víctor de Aldama ante Audiencia Nacional y Supremo, han destapado una red de clientelismo y mala praxis que salpica directamente al entorno más cercano de Sánchez.
En definitiva, 2024 ha sido el año en que el castillo de naipes sanchista ha empezado a desmoronarse. La promesa de «regeneración democrática» se ha convertido en su opuesto: un Gobierno acorralado por la corrupción, los pactos vergonzantes y la incompetencia. El balance político del año 2024 no puede ser más desolador: España es hoy un país más dividido, más empobrecido y con instituciones más débiles que hace un año.
La pregunta que todos nos hacemos es: ¿cuánto más podrá aguantar Sánchez en el poder? La respuesta, probablemente, la tendremos en 2025. Un año que, a juzgar por cómo termina este 2024, se presenta turbulento para el inquilino de La Moncloa. La justicia, como bien ha dicho la oposición, pondrá las cosas en su sitio. Y entonces, quizás, España pueda empezar a recuperarse de la era Sánchez.

