Francisco Rosell, en su columna de este lunes 12 de enero en El Debate, titula El rescate de ‘la banda de los Rodríguez’ y el contador de ‘soles’ ZP:
«El Gobierno de Zapatero destinó miles de millones de euros del erario público español para rescatar a los multimillonarios peruanos de la banda de los Rodríguez».
La pieza inicia con una idea central: el Ejecutivo socialista liderado por José Luis Rodríguez Zapatero (ZP) utilizó fondos públicos para salvar a acaudalados empresarios peruanos, conocidos como el Grupo Rodríguez Banda o Grupo Rodríguez Pastor, tirando del dinero de los contribuyentes españoles.
Rosell pone en evidencia cómo estos potentados, que poseen monopolios en Perú y controlan bancos, supermercados y minas, disfrutaron de un rescate desmesurado:
«Estas veinte familias, agrupadas en conglomerados empresariales, representan apenas el 0,0006 % del total de peruanos, pero acumulan más del 90 % de la riqueza nacional», escribe el autor, apoyándose en estudios sobre la concentración del capital en manos de clanes como los Rodríguez Pastor, Brescia o Benavides. El columnista hace hincapié en el Grupo Rodríguez Pastor, cuyo patrimonio se eleva a 3.290 millones de dólares, controlando el 70,65 % de Intercorp Financial Services, además de empresas como Interbank, PlazaVea, Vivanda, Inkafarma e incluso la Universidad Tecnológica del Perú.
En otro pasaje significativo, Rosell se burla del papel desempeñado por ZP como «contador de soles», aludiendo tanto a la moneda peruana como al favoritismo mostrado:
«El Grupo RODRÍGUEZ PASTOR (…) posee el 70,65 % de Intercorp Financial Services (IFS), Banco Interbank y también tiene Interseguro, PlazaVea, Vivanda, Oeschle, Hamburguesería Bembos, Brasa Don Belisario, Universidad Tecnológica del Perú (UTP), Innova School, Hoteles Casa Andina, Intralot e Inkafarma».
Recordemos en este punto aquella vez en que Paco Rosell se echó a la cara a Zapatero en directo:
Esta lista resalta el poderío económico que ostenta la «banda de los Rodríguez», comparada con mafias debido a su dominio oligopólico en sectores clave como minería y finanzas.
El artículo ahonda en las conexiones transnacionales y recuerda cómo España participó en rescates durante la crisis económica, beneficiando indirectamente a estos grupos. «En Perú, el capital y la producción están concentrados en manos de solo veinte familias que, ya sea aliándose con capital extranjero o actuando por su cuenta, crean monopolios u oligopolios que logran un control absoluto sobre sectores económicos estratégicos del país», cita Rosell, ampliando su crítica al imperialismo financiero leninista adaptado a la realidad peruana. En este contexto, el autor entrelaza su tesis con ejemplos como el del Grupo Benavides, que cuenta con 640 millones de dólares en inversiones en Minas Buenaventura y operaciones comerciales con Newmont.
Para enriquecer su análisis, Rosell establece paralelismos con organizaciones criminales peruanas como Los Pulpos, donde alias «El Contador» maneja cuentas relacionadas con extorsiones en soles; algo similar al cálculo realizado por ZP respecto a las ayudas. Esto pone sobre la mesa una ironía inquietante: mientras los españoles enfrentaban recortes severos en sus servicios públicos, los potentados peruanos eran rescatados. El columnista enumera los imperios:
- Rodríguez Pastor: Banca, comercio minorista y educación.
- Benavides: Minería asociada con intereses estadounidenses.
- El Comercio: Dominio mediático junto a Odebrecht.
Rosell cuestiona la rehabilitación política que ha experimentado ZP, conectando sus decisiones con una preferencia por elites extranjeras frente a las nacionales. Esto resuena con las críticas hacia gobiernos socialistas por su gestión del dinero público. La columna refleja matices importantes: estos rescates no solo preservaron fortunas individuales; también alimentaron redes transatlánticas que sostienen un poder económico significativo.
Finalmente, el artículo invita a una reflexión profunda sobre legados ocultos. Allí donde contadores de soles y bandas empresariales entrelazan sus intereses entre Madrid y Lima, queda un rescate que sigue generando controversia entre los votantes españoles.
