Caradurismo sin límites.
La vicepresidenta primera del Gobierno de España y ministra de Economía, Nadia Calviño, ha derrochado cinismo en su participación en El Programa de Ana Rosa para defender los Presupuestos Generales del Estado.
«Los indicadores económicos no apuntan a una recesión económica», aseveró sin sonrojarse, desdiciendo a Funcas, la AIReF y el Banco de España por nombrar algunos que han criticado las cuentas del Gobierno de Pedro Sánchez.
“Las previsiones económicas están en un momento de gran incertidumbre y habían analistas que decían que entraríamos en recesión en el segundo trimestre del año y hemos tenido un rendimiento superior” razona la ministra para acallar las críticas. También señala que los presupuestos son prudentes pero tienen una estimación del crecimiento del PIB del 2 por ciento, algo que han rebatido diversos organismos.
Calviño hizo gala de su doble vara para medir al aseverar que las “previsiones hay que cogerlas con mucha cautela y lo que hay que ser es estar preparados para lo peor y ser muy prudentes” para rebatir a los distintos entes púbicos y privados independientes que han criticado sus cuentas por no estar ajustadas a la realidad y por no ser precisamente prudentes al aumentar el gasto público de forma desmedida.
Por si fuera poco, la ministra asegura que las previsiones de crecimiento no tendrán un impacto en los PGE porque el cálculo de los ingresos es “prudente”. «Hemos hecho unos presupuestos muy prudentes, con una previsión que es más baja de lo que vemos en la realidad y con unos gastos que nos dejan un margen de maniobra porque no sabemos qué medidas tomaremos en los próximos años por las situaciones derivadas de la guerra».
Ante la actitud de Calviño, Ana Rosa la retrató al indicarle que su discurso es “muy optimista” pese a que el país todavía no se ha recuperado -a diferencia de otros países de la región- de la crisis generada por la pandemia. “Vamos con retraso, también partimos desde muy abajo para subir”, le comentó en referencia a las cifras de crecimiento que suele enarbolar la ministra para vender un éxito que tiene letra pequeña.
“Los que están en la casa viéndonos dicen ‘me ha subido la hipoteca, ‘voy a la compra y todos los precios han subido’, ‘quiero hacer una reforma y el cemento hasta los ladrillos han subido’, la vida ha subido muchísimo y hay muchos problemas”, le ha señalado la presentadora.
Este retrato de realidad deja sin argumentos a Calviño que solo atina a decir que “la vida ha subido en todos lados” pero que lo bueno es que “ya está bajando”. Asegura que pese a que la inflación está alta, las previsiones -que acababa de criticar a penas unos minutos antes- señalan que seguirá descendiendo.
El ‘espectáculo’ de la ministra continuó al aseverar que los españoles ven cómo sus “hijos tienen empleo y antes no lo tenían”, pese a que el país lidera el paro en la Unión Europea.
Como no podía ser de otra forma, la ministra también cargó contra la banca, que de acuerdo al relato oficial precampaña, se ha convertido en una de las dianas preferidas del presidente Sánchez. «Espero que las entidades financieras, que están anunciando beneficios récord, pues arrimen el hombro y ayuden a la situación de las familias».
Ana Rosa le atizó que pese a que llaman a los ciudadanos a hacer esfuerzos, el Gobierno ni da el ejemplo ni se aprieta el cinturón, por el contrario, hasta se sube el sueldo. Al verse expuesta, Calviño tiró balones afuera al afirmar que el 60 por ciento del dinero público se va a planes sociales.

