a punto la nueva cartilla de racionamiento del siglo XXI de la que ya malviven los originarios.

El poder del dinero

Ya somos sus nuevos vasallos. Somos la basura de esta época.

El poder del dinero

Es un escándalo, como cantaría Raphael, que algunos de los ya muy pocos que defendían la honradez informativa, es decir, no le hacían el seguidismo a cada Gobierno, se le esté cayendo literalmente la bragueta y apenas se le vea el colgajo. También a otras en lo suyo. Así, el poder del dinero es el único dueño, en un mundo donde la corrupción y la impunidad de los todopoderosos  galopa sin traba. Es el mundo que han diseñado hace ya algún tiempo, cuando decían sin pudor estos prepotentes mega ricos que sobraban en el mundo más de mil millones de seres humanos, que se dice más que pronto. Ante esta barbarie apenas se alzó la voz contra estos miserables. Lo curioso es que estos canallas, que dicen ser los nuevos salvadores del mundo, son los mismos, con raras excepciones, que desde su atalaya infranqueable protegida con sus misiles, alegan ayudar a los pobres, a los desprotegidos, a los apátridas, a los sin techo, a los que nada tienen. Estamos esperando que manden sus pateras de oro y diamantes para recogerlos y auxiliarlos con sus infinitas fortunas, no para sumirlos en la más absoluta diáspora de su desamparo. Esos “filántropos”, que acumulan más de un tercio de la riqueza del mundo, que sería más que suficiente para evitar su miseria. Esos “benefactores” que se aprovechan de sus sobras para beneficiarse de las cuantiosas bonificaciones fiscales y así tratar de lavar sus sucias manos, ayudados por una legión de “pobres” de la comunicación. Esos que en unos casos los dejan morir en África y en otros muchos los exilian en occidente prometiéndoles el oro y el moro, cuando en realidad subsistirán en el mejor de los casos de las “ayudas sociales”. La nueva cartilla de racionamiento del siglo XXI de la que ya malviven los originarios.

Pues bien, esos personajes siniestros son los mismos que ahora nos encierran. Nos atemorizan. Nos secuestran nuestras libertades. Nos asaltan nuestros derechos. Nos violan nuestra vida. Nos encierran con la excusa de la salud, cuando en realidad tienen una hoja de ruta perfectamente diseñada para otros intereses. Los todopoderosos que ahora nos quieren anular como antes lo hizo Lenin, Hitler, Stalin y otros muchos asesinos a lo largo de nuestra historia ¿Hasta cuándo seguirán abusando de nuestra paciencia?

Pero, reconozcamos que en un mundo en el que inculcan intencionadamente la mediocridad, la ignorancia, la docilidad, el miedo, etc., lo tienen muy fácil ¡Dame el pan, por encima de todo! Peor que en el Medievo. Por encima de nuestra dignidad humana. Todo lo pisotean. Es el Medievo del siglo XXI. Es la vuelta al autoritarismo, ahora el totalitarismo, de los nuevos señores feudales. Es la sumisión y sometimiento del que era ciudadano. El retorno del amo. Ya somos sus nuevos vasallos. Somos la basura de esta época. Esa basura de seres humanos con la que trafican a su antojo por su mundo. Nos pastorean como a un rebaño, pero hacia el precipicio. Si somos capaces de percatarnos de esta felonía todavía estaremos a tiempo de cambiar el rumbo de este mundo robotizado a su antojo. De esta maquinación cruenta, ya que los todopoderosos son los que sobran. Son ellos los indignos. Los inhumanos. Los que dominan el mundo con el abuso de su poder económico y político. Los que intoxican  a todas horas las comunicaciones con sus liturgias publicitarias. Los que pretenden que los seres no sean humanos para así robotizarlos ¿Hasta cuándo vamos a consentir esta tiranía?

Estamos casi solos, aunque todavía unos pocos tenemos la vaga  esperanza de despertar de este maldito letargo. De este sueño. Esa es la única posibilidad que tenemos de sobrevivir dignamente. Lo contrario sería como la sobrevivencia de esos niños y ancianos deambulando por las calles de los siglos pasados ¡Los apestados!  Los que no tenían nombre, únicamente un cuerpo maloliente con una cara sucia y llena de pánico. Ahora, nos quieren convertir en los apestados de este siglo, mientras ellos manejan el cotarro y viven en sus mansiones siderales de miles de hectáreas rodeadas de todo tipo de protecciones.

Así las cosas, repito, aún no todo está perdido. Espero que los  comunicadores auténticos vuelvan a la responsabilidad, que tienen asumida ante el ciudadano y continúen denunciando las tropelías del auténtico poder, buscando el apoyo del ciudadano libre, para así impedir que ese nuevo orden mundial aniquile  nuestras libertades bajo el dominio de un disfrazado totalitarismo chino, que se ha hecho con el control económico mundial bajo la aquiescencia de los intereses del poder económico real, que ya sabemos cómo se las gasta, ahora enviando a prisión a Jimmy Lai, director del periódico “Apple” de Hong Kong por ser la voz crítica de la prensa libre. Se enfrenta a cadena perpetua por defender la democracia real. Por todo ello, no queda otra que ir a muerte con los amigos de la libertad y ser intratable con sus detractores. La lucha por la libertad no permite un descanso temporal, ni siquiera en Navidad. En caso contrario, será la robotización la que dirigirá nuestras “vidas”, bajo el botón de mando de los todopoderosos económicos y totalitarios. La desaparición del ciudadano como tal estará garantizada. Y, todo ello nos recordará que las películas de “ficción científica” eran la única realidad.

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