POLÉMICA EN MONCLOA

Pedro Sánchez dice que no está enfermo

El presidente rechaza tener una enfermedad cardiovascular y califica de fake news la información de un medio sobre tratamientos secretos en el Hospital Ramón y Cajal. La oposición lo amplifica en el Congreso

Pedro Sánchez dice que no está enfermo

Este jueves, Pedro Sánchez ha utilizado la red social X para tratar de desmentir algunas informaciones que han revelado que está sometido a tratamiento médico por temas cardiovasculares. En un mensaje claro, el presidente del Gobierno afirma: «No padezco ninguna enfermedad cardiovascular». 

Y, para variar, ha acusado a lo que él define como «ultraderecha» y «derecha ultra» de propagar este «bulo» desde un «pseudomedio», y denuncia que diputados y tertulianos han contribuido a su difusión.

La controversia estalló el lunes, cuando Libertad Digital publicó, citando fuentes fiables, que Sánchez había estado recibiendo atención por una dolencia cardiovascular en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid durante varios meses. Este centro, que colabora con Moncloa desde 2018 y ha renovado su convenio en 2023, realiza revisiones con TAC helicoidal para monitorear las arterias coronarias, bajo la dirección del cardiólogo José Luis Zamorano, reconocido experto europeo en ecocardiografía.

El artículo original describía visitas discretas: domingos a las siete de la mañana, accediendo por el muelle de cocina y utilizando el ascensor de servicio, mientras el hospital permanecía blindado. Se relacionaba el visible deterioro físico del presidente—su delgadez, ojeras y expresión tensa—con esta patología, que podría desembocar en trombosis o infarto.

Fuentes del medio lo retrataban como un paciente hipocondríaco, obsesionado con su salud desde que Begoña Gómez solicitó un médico fijo en La Moncloa. Aunque Moncloa no desmintió inicialmente las informaciones, la situación se intensificó cuando Cayetana Álvarez de Toledo, del PP, planteó en el Congreso preguntas sobre su historial médico. Exigió su desclasificación, argumentando que no se trata de un asunto privado. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, calificó su actitud como una bajeza moral.

Sánchez responde con ironía: «Si fuera así, no habría problema; millones sufren dolencias similares y llevan una vida normal gracias a los servicios públicos que ustedes están desmantelando». Y añade: «Queda Gobierno para rato». Este intercambio polariza las opiniones: mientras la oposición relaciona su aparente debilidad física con el estrés político—imágenes de julio en Sevilla mostraban sus manos con venas prominentes—el Ejecutivo considera que se debe al desgaste inherente al cargo. Fuentes gubernamentales ya habían negado previamente estas informaciones a los periodistas, pero el presidente decidió reaccionar al ver cómo el asunto escalaba hasta el hemiciclo.

La controversia evoca episodios anteriores, como las especulaciones sobre estrés crónico. A sus 53 años, Sánchez mantiene una agenda repleta pese al revuelo generado. En X, su tuit ha acumulado miles de reacciones, recibiendo apoyo por parte del sector progresista y burlas por parte de conservadores. ¿Es esto una estrategia para desgastarlo o hay preocupación genuina detrás? El debate público se aviva.

Para poner en perspectiva la situación:

  • Hospital Ramón y Cajal: Centro de referencia para presidentes mediante convenio oficial.
  • José Luis Zamorano: Presidente de la Asociación Europea de Ecocardiografía y miembro honorario americano.
  • Tratamientos mencionados: TAC helicoidal y revisiones frecuentes tanto públicas como privadas.

Curiosamente, Sánchez no es el primero; Felipe González también tuvo chequeos discretos en los años 80. El Ramón y Cajal atendió a Su Majestad el Rey Juan Carlos I en situaciones de emergencia. Además, el doctor Zamorano es aficionado del Real Madrid, lo que añade un toque futbolero a su prestigio médico.

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