Jorge Azcón celebra su triunfo en las elecciones autonómicas de Aragón, pero el verdadero temblor lo causa VOX, que ha conseguido duplicar su representación y se posiciona como un actor clave para la gobernabilidad.
El Partido Popular se queda en los 26 diputados, dos menos que en 2023, lo que no es suficiente para alcanzar la mayoría absoluta de 38 en las Cortes aragonesas.
Santiago Abascal, líder de VOX, se erige como el gran triunfador moral al ver cómo su partido pasa de 7 a 14 escaños, consolidándose como la tercera fuerza política con cerca del 18% de los sufragios.
En territorios clave como la ciudad de Teruel, VOX rebasa al PSOE –y a Teruel Existe– para convertirse en segunda fuerza, mientras que en la urbe de Zaragoza supera los 50.000 votos, a rebufo de populares y socialistas.
Mientras tanto, la ministra y candidata socialista Pilar Alegría dirige un PSOE que ha caído estrepitosamente hasta los 18 escaños, igualando así su peor resultado histórico desde 2015 y perdiendo cinco en comparación con hace dos años y medio.
Esta caída confirma la tendencia descendente de los socialistas, que apenas logran captar el 24% de los votos.
La Chunta Aragonesista (CHA) da la campanada al duplicar sus escaños hasta alcanzar 6, mientras que Teruel Existe pierde uno y se queda en 2, IU-Movimiento Sumar mantiene su representación con 1 y tanto Podemos como el PAR desaparecen del mapa parlamentario.
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Se Acabó la Fiesta se va de vacío, pero ha rozado el escaño por Zaragoza y ha logrado 17.000 votos, solo mil menos que IU-Sumar.
La derecha impone su ley en las urnas
Los ciudadanos aragoneses han dejado claro su mensaje: el bloque formado por el PP y VOX pasa del 47% al 52% de los votos. Este giro hacia la derecha refleja tendencias observadas en Europa y penaliza a una izquierda más centrada en disputas ajenas a las preocupaciones cotidianas. Aunque Azcón aspiraba a adelantar las elecciones para gobernar sin depender tanto de Vox, no le ha salido como esperaba. Con una menor fuerza negociadora, ahora deberá pactar nuevamente con Alejandro Nolasco, el joven líder de Vox en Aragón, quien ha irrumpido con fuerza en las tres provincias: logrando 7 escaños en Zaragoza, 4 en Huesca y 3 en Teruel.
En las capitales provinciales, el PP arrasa en Zaragoza, Huesca y también en Teruel, donde Vox adelanta al PSOE quedando a solo seis puntos del popular con un notable 23,77%. Sin dudarlo, Abascal ha afirmado que «Aragón ha derrotado a Pedro Sánchez«, equiparando esta victoria con la obtenida en Extremadura, donde también lograron tumbar al «enviado» socialista. El mensaje resulta claro: los votantes del bloque conservador demandan pactos estables y soluciones reales, dejando atrás cualquier tipo de teatralidad política. No hay duda alguna de que entre ellos suman un total de 40 escaños, cuatro más que la mayoría necesaria.
El PSOE sigue sin levantar cabeza. La portavoz del Gobierno de Sánchez, Alegría, recibe un golpe contundente que evidencia la crisis socialista. Elección tras elección muestra una caída constante: aquí igualan su mínimo histórico y también fueron barridos en Extremadura. En círculos informales se comenta que ni siquiera ganan al parchís; su resistencia a convocar elecciones generales a pesar de carecer de mayorías estables huele a autoritarismo encubierto respaldado por apoyos independentistas.
¿Qué futuro para Aragón y España?
Con un tono optimista, compareció Azcón en el hotel Reina Petronila de Zaragoza, afirmando que su partido es el único capaz de gobernar y sentenciando que «el sanchismo se acaba». Relacionó su posible investidura con unos presupuestos pendientes, base del adelanto electoral. Sin embargo, Vox ha crecido tras salir del gobierno en 2024 y apuesta por un enfoque más antisistema, lo cual complicará las negociaciones futuras, tal como ya ocurre en Extremadura con la figura de María Guardiola. Los votantes exigen que Vox no permanezca al margen; quieren que gobierne para abordar problemas como la despoblación o el agravio fiscal relacionado con Cataluña.
| Partido | Escaños 2023 | Escaños 2026 | Variación |
|---|---|---|---|
| PP | 28 | 26 | -2 |
| PSOE | 23 | 18 | -5 |
| Vox | 7 | 14 | +7 |
| CHA | 3 | 6 | +3 |
| Teruel Existe | 3 | 2 | -1 |
| IU-Sumar | 1 | 1 | 0 |
Esta tabla ilustra claramente el cambio: la derecha avanza mientras la izquierda se hunde. Algunos políticos del régimen intentan dar vuelta a la situación hablando sobre «derrota» del PP o presentando victorias aisladas de VOX y CHA como anomalías. En programas informativos como los de TVE, las caras largas reflejaban una realidad incómoda ante unos resultados inesperados; ganar en una región sin mayorías absolutas suele considerarse un triunfo significativo.
El descontento ciudadano hacia el PSOE resulta palpable. Están gobernando mediante pactos forzados con quienes aborrecen España; mientras tanto, la derecha ofrece soluciones concretas. En Aragón —al igual que sucede por toda Europa— los electores castigan una izquierda ficticia e ilegal. A estas alturas, parece claro que si un sistema democrático fuera plenamente funcional, debería haber consecuencias para alguien tan maniatado como está hoy día Sánchez.
Y por si fuera poco: Vox ha logrado su mejor resultado histórico en Teruel —un bastión popular— pisándole los talones al PP. La CHA resiste como último bastión «progresista» ante este ascenso derechista. En un cierre cargado de ironía durante su campaña electoral, Azcón incluyó a Vito Quiles quien bromeó diciendo que «los jóvenes quieren ver a Sánchez colgado de un pino». Un toque humorístico que no logró frenar el ciclón llamado VOX.
