Rafael López Charques: «Van tres»

Rafael López Charques: "Van tres"

Según informaciones, ese es el número de altos cargos de la Guardia Civil que han dejado sus funciones recientemente. El primero no se sabe con certeza por qué, los otros dos por decencia y solidaridad con un compañero, es decir, porque se lo dictó su honor. Todo empezó con el coronel cesado, o apartado, o que se vio inmerso en cambios programados en la cúpula del Instituto. Adivinen la verdadera razón. Las primeras noticias hablaban de una pérdida de confianza en él, después de una reestructuración de los mandos, luego de que se negó a dar a un político copia de un informe que le encargó una jueza, porque lógicamente hubiese cometido un delito. ¿La verdad? Sospechamos que fue cesado porque no se plegó al capricho de algún alto cargo. ¿Se incrementará el número? No nos extrañaría, teniendo en cuenta las palabras del propio ministro cuando tomaron posesión, “un gran equipo con un exigente código ético”.

A pesar del citado reconocimiento, da la impresión de que ha intentado comprar a la Benemérita, pues acaba de anunciar la efectividad desde primeros de año, de la equiparación salarial de sus miembros, pendiente desde hace dos. ¡Qué coincidencia!

Quizás algún día sabremos la verdad. Mientras tanto lo añadiremos a las incógnitas pendientes de aclarar por nuestro desgobierno bicéfalo. Tenemos buena memoria y no pararemos hasta tener explicaciones. Aprovechamos para reclamarle a un ministro que nos aclare su encuentro con la vicepresidenta de un país sudamericano. Dio varias versiones de las que lo único que sacamos en limpio es que parece ser que esa política levitó en el aeropuerto. Debía tomar nota de lo que hizo un homólogo suyo de Trinidad y Tobago, que se vio envuelto con la misma persona en un caso similar, dimitió inmediatamente. Otra cuestión pendiente es la razón de que altos cargos de Sanidad le dijesen a la Iglesia Evangélica, tres días antes del 8-M «De ninguna manera podéis celebrar congresos, estamos en pandemia”, pero callasen ante la manifestación nazi feminista de ese día.

Nuestros desastrosos dirigentes acaban de anunciar, a bombo y platillo, la puesta en marcha del “ingreso mínimo vital”, que bien podríamos denominar “limosna para atraer votos”. Entendámonos, no estamos en contra del mismo, nos parece bien, debemos ayudar a las personas verdaderamente necesitadas. Sin embargo echamos de menos que al mismo tiempo no hayan presentado un plan serio de creación de empleo. Lo que han hecho ha sido “pan paro hoy y hambre para mañana” Eso es dar a unos empobreciendo a otros, porque nos suponemos de donde saldrá el dinero, y en consecuencia aumentará el número de personas que necesiten tal ingreso. Lo honesto, repetimos, sería la puesta en marcha de un plan de empleo, encaminado a que toda persona que quiera trabajar pueda hacerlo recibiendo un salario digno. Indudablemente es mucho más cómodo repartir limosnas, además de que es muy útil con vistas al futuro. En las próximas elecciones ya saben, votarnos a nosotros pues si ganan nuestros adversarios se os acabará le renta gratuita.

En definitiva, vamos a estar bien (los gobernantes), pero antes pasaremos muchas dificultades (el pueblo).

Los morados nos advierten de que a algún partido le gustaría dar un golpe de estado pero que no se atreve. En vez de eso, no estén bordeando la Constitución para lograr sus fines. Por cierto que una ministra de ese color, que de alguna manera se comprometió a ser leal al Jefe del Estado y acatar la Carta Magna, aparece en una conferencia, en el ejercicio de su cargo, con una pulsera que es la bandera republicana. Explíquenoslo, ¿se ha olvidado de su compromiso?, porque si ha renunciado al mismo debe dimitir por honestidad.

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