«¿A qué se espera para tener un MIR para la Educación? ¿También hay que darles aprobado general e igualarles por abajo?»

"¿A qué se espera para tener un MIR para la Educación? ¿También hay que darles aprobado general e igualarles por abajo?"

La calidad de nuestros médicos y de otros especialistas del ramo, reconocida internacionalmente, se debe, en gran medida, al sistema MIR: Médico Interno Residente, impulsado por el insigne patólogo José María Segovia de Arana (Villasequilla –Toledo-, 16-9-1919/Majadahonda –Madrid-, 4-1-2016), académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la Real Academia Nacional de Medicina y de la Academia Nacional de Medicina de Argentina; alentador de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y uno de los que contribuyeron a la creación e implantación de la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria.

Segovia de Arana, catedrático de Patología y Clínica Médica en la Universidad de Santiago de Compostela, se formó a la sombra de otro ilustre médico español: Carlos Jiménez Díaz, con el que trabajó en la clínica de este último desde su licenciatura (1944) en la Universidad Complutense de Madrid hasta el doctorado en 1947. En 1964 fundó la Clínica Puerta de Hierro, donde implantó el sistema MIR de formación de especialistas médicos, al que se accede desde la licenciatura en Medicina a través de pruebas selectivas de convocatoria anual y que consiste en una relación laboral especial de residencia en el hospital que se ha elegido por orden de prelación en el resultado del examen. La duración del programa MIR oscila entre dos y cinco años, según la especialidad elegida, y consiste en un programa de formación con adquisición de responsabilidades y capacidades de forma progresiva y tutelada, que se realiza en los centros sanitarios debidamente acreditados por el Ministerio de Sanidad para asegurar una adecuada formación especializada. Después vinieron el EIR (enfermeras), FIR (farmacéuticos) y otros títulos del ámbito sanitario.
Ante la deficiente preparación de nuestros maestros y profesores, origen de muchos de los males que aquejan a la educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato del Sistema Educativo Nacional, y causa de nuestras malas clasificaciones en los informes PISA (por sus siglas en inglés: Programme for International Student Assessment), numerosos entendidos en la materia y algún que otro político han propuesto establecer un sistema MIR para la Educación. El último en intentarlo, fracasar y lamentarlo fue el presidente Mariano Rajoy Brey.

En su libro autobiográfico Mariano Rajoy, una España mejor, escribe:

“En un mundo en el que tenemos toda la información imaginable accesible desde un teléfono que llevamos en el bolsillo, estamos abocados a complementar el aprendizaje basado en el conocimiento con el aprendizaje basado en el desarrollo de habilidades. Consciente de todo ello y del impacto que la digitalización va a supone en el ámbito educativo, propuse un Pacto de Estado por la Educación, que los grupos de la oposición finalmente no quisieron respaldar a pesar de lo avanzado que estaban los trabajos. Entre otras novedades se recogía el establecimiento de un sistema MIR para los docentes. Lamento que se perdiera aquella oportunidad de lograr algo que desean la mayoría de los españoles y que tan necesario resulta, como un sistema educativo de calidad y ajeno a las peleas partidistas. La educación ha sido siempre el principal factor de movilidad social y de lucha contra la exclusión. Ahora es, además, un instrumento imprescindible para conseguir el gran objetivo: que España pueda situarse entre los países líderes en la adaptación de todas sus estructuras al nuevo mundo digital”.

Rajoy, que en estas vivencias de la Presidencia del Gobierno refleja su manera de ser y ausencia de mala uva; en definitiva, su rechazó a hacer sangre, no dice por qué fracasó su propuesta de Pacto de Estado por la Educación, pero quienes están en el ajo sí lo saben: porque los sindicatos se opusieron, tanto los de clase como los del ramo, alegando majaderías y ocultando que no quieren para sus militantes y clientes un mayor grado de exigencia, de esfuerzo, de preparación. De calidad, en definitiva. No quieren el gobierno de los mejores. En pocas palabras, no les importa la educación de nuestros escolares sino la mejor manera de vivir de sus afiliados, con poca preparación pero con sueldos como los de Finlandia. Y por parte de los partidos políticos, el PSOE se opuso porque lo propugnó el PP, igual que en su día se opuso el PP porque lo propuso el PSOE. Es la profunda enemistad entre los dos partidos que aún suman mayoría suficiente para acordar pactos de Estado. El problema es que son incapaces de acordarlos y rubricarlos porque las actuales formaciones son cesaristas, han convertido la política en una profesión y ya no son sujetos políticos. Han sido sustituidos por bloques ideológicos. No hay, en definitiva, voluntad de llegar a acuerdos transversales entre diferentes para fortalecer al Estado, tanto en materia constitucional como en lo que no está en la Carta Magna pero fundamenta y ahorma nuestra convivencia: Ley Electoral, Código Penal, Código Civil, Gibraltar, UE, Iberoamérica…

Y los nacionalista e independentistas, que constatan esto entre PP y PSOE, se opusieron por la misma razón que quieren trocear el MIR ó la Seguridad Social: porque rechazan todo lo que sea estatal, todo lo que les obligue a admitir un médico de Cáceres en Cataluña o de Madrid en el País Vasco; porque no quieren un examen nacional e igual para todos, vertebrador de la Nación y en el que se premian los méritos. Porque la educación de España les importa una higa.

Ahora que la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá Diéguez, propone un sucedáneo de MIR de un año en su proyecto de Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación (LOMLOE), a la que le sobran sesgos ideológicos, es buen momento para negociar un sistema que permita la excelencia de nuestros profesores, pagarles mejor y una educación de alto nivel para las nuevas generaciones, base de todo gran país. No digo que seamos como Corea del Sur, en donde los maestros son figuras venerables porque la educación es el arma que ha llevado a la prosperidad y a la vanguardia tecnológica a un pueblo que en el inicio del siglo XX era semianalfabeto y ahora “al profesor no se le pisa ni la sombra”, pero señores del PSOE y del PP, si les queda sentido de Estado establezcan el MIR en esta ley trascendental porque el tiempo corre a favor de los nacionalistas. El adoctrinamiento en las aulas con activistas solo crea secesionistas e incultos. Aquí y en la Conchinchina.

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Autor

Jorge del Corral

Hijo, hermano y padre de periodistas, estudió periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Ha trabajado en cabeceras destacadas como ABC y Ya. Fue uno de los fundadores de Antena 3 TV. Miembro fundador de la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y del Grupo Crónica, creador de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (ATV) y fundador de la Unión de Televisiones Comerciales (UTECA). Un histórico de la agencia EFE, donde fue subdirector y corresponsal en Roma.

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