Este 16 de abril de 2014, Raquel Martos escribe en Infolibre una columna titulada ‘Rosa Díez’ en la que arranca diciendo:
Después de escuchar tu intervención del pasado martes en el Congreso de los Diputados, estoy dudando, Rosa, entre asomarme al balcón para cantarte una saeta con peineta y todo, o meterme en la cocina a hacer torrijas compulsivamente y darte un par -de torrijas, claro- para intentar dulcificarte el carácter. Qué genio te gastas, Rosa de España. Soy tan fan…
Añade que:
Yo ya era fan de ti por muchos otros motivos. Por ejemplo, por esa capacidad tuya para salirte de tu cuerpo en plan viaje astral y hablar de los políticos como si fueran Los otros de Amenábar
Y concluye que:
Pero no hay nada que me haga admirarte más que tu mal genio, es genial. Además, Rosa, que gritar desahoga mucho. Yo, a veces, estoy tan cabreada que me dan ganas de asomarme a un acantilado y pegar tres voces que se oigan hasta en la Fosa de las Marianas

