Javier de Lezo

Tardá compara la situación de los ciudadanos de Cataluña si se saltaran la ley, con la desobediencia de Rosa Parks el 1 de Diciembre de 1955

Tardá compara la situación de los ciudadanos de Cataluña si se saltaran la ley, con la desobediencia de Rosa Parks el 1 de Diciembre de 1955
Joan Tardá. EFE

La que prometía ser más anodina, por ser conocidas ya las posturas políticas de los seis partidos invitados, se convierte en una sesión de manipulación del lenguaje y de la historia a cargo de una disparado Tardá de ERC.

Eran seis representantes políticos y el enérgico moderador del Ateneo de Madrid. Tres cuartos de entrada y los venerables socios del Ateneo ocupando el tendido con las esencias alteradas. Y los espadas, a saber: Jordi Roca-PP, Sergio del Campo-Ciudadanos, Jordi Tardá-ERC, Meritxell Betet-PSC, Xavier Domenech-Podem y Lourdes Ciuró-PDECat. Y un espontáneo, que tras sentarse tras de mi, se apoyó bruscamente en mi hombro y salió disparado por el pasillo, megáfono en mano, hacia la mesa de los ponentes, gritándoles una serie de improperios y razonamientos no muy alejados en su conexión con la verdad de los del ilustre representante de ERC.

Retirado por moderador y conserje el animador sin pompón, las aguas volvieron a su sitio, es decir, la inundación descontrolada de embustes y tergiversaciones que Tardá, asistido a las banderillas por Domenech y Ciuró picando con donosura, nos regaló, muy suelto en el capote, torpón con la muleta y tropezando con un bajonazo a la historia que fue memorable. Recordaré siempre su estoque degollando a la verdad que, chorreante, buscó amparo en el tendido del 78.

Y si un extranjero, es decir, un español del resto de España no catalán (según el procés cuando a mayor gloria de Pujol, si podem trincar mas del 3% e invitar a la CUP a calçots, éste triunfe con mayoría simple en septiembre, para qué 2/3), desconectado de 500 años de realidad política y social, porque el que tiene derecho a decidir lo hiciera apagando la tele, hubiera insisto, escuchado algunas cosas de las que los más osados dijeron, se da de baja en la UE o en la Commonwealth si fuera neozelandés, e ingresa en un convento tibetano.

Llamadas al sentido común del diálogo y a la posibilidad de la reforma constitucional con arreglo a la ley vinieron de Meritxell. Afirmaciones de que no hay mejor manera de ser anticatalán que ser antiespañol y viceversa, por parte de Roca. Despedidos por razones de agenda Podem y Ciudadanos, dejándonos su uniforme gris más secesionista que el general Lee uno y sumado a la linea Meritxell, otro. E interviniendo Roca lamentando de nuevo que se quieran dar soluciones simplistas a problemas complejos.

Y la terna Tardá, Domenech y Ciuró, no defraudaron. Sabiendo que por negarse a seguir el reglamento de la lidia vía hechos consumados, les pueden expulsar de la plaza o tener que rehabilitarse con obligada asistencia a clases de Lógica, Historia y Derecho Constitucional durante unos años, continuaron con su alocada travesía del río Zambeze, sin miedo a los cocodrilos de Aristóteles, Kant o Spinoza, que les acechaban desde las procelosas aguas de la coherencia mental.
Nuestro ideólogo, que puso en vergüenza la tradición republicana de dominio de la razón, en su doble acepción de uso neuronal correcto y posesión de la verdad, se ajustó los machos y soltó que Cataluña es por supuesto una nación, no colonia (aleluya, al fin, con lo que inutiliza el termino independencia utilizado por ellos ad nauseam torticeramente) pero sí territorio anexionado (sic) desde el Decreto de Nueva Planta. Todo mi ser gritaba Oléeee, enmudecido solamente por respeto a las venerables paredes del Ateneo.

Faroleó grácilmente con cifras y porcentajes traspasados de valoración junto al conejo de su chistera y apeló al republicanismo español para ganarse su apoyo afirmando que una república catalana sería el mejor apoyo para la española. Si, leeís bien. Tardá preocupado por una España…republicana. Toreeerooo, bullía en mis honduras. Y no es legal porque tras el no a 14 puntos del TC, habría que haber reiniciado todo el proceso. Les gusta la palabra sin saber cuando la lanzaron que iban a tener muchos, no uno solo.

Cuadró a la Verdad y le aplicó una estocada borracha que interesó yugular en lugar de morrillo. Y lo hizo con tronío, asimilando la situación legal de los ciudadanos de Cataluña a la de Rosa Parks en diciembre de 1955, con su gesto de negarse a ceder su asiento a un blanco, en defensa de los derechos civiles coartados a la población negra de EE.UU.

Es decir, negar un derecho a decidir unos pocos sobre lo que afecta a muchos, inexistente en todo el ordenamiento legal conocido, es igual a obligar a unos ciudadanos por el color de su piel a no utilizar cualquier plaza de un transporte público en plena normativa racista. El Sr. Tardá ofendió gravemente al sentido común y a los ciudadanos negros de EE.UU, al utilizarlos en un salto mortal increíble para justificar lo injustificable.

Saqué mi pañuelo para enjugar mis lágrimas y, de paso, pedir una vuelta al ruedo y el toro entero para el digno sucesor de Frascuelo y Bombita, que fatigado tras tanto trastocamiento de las reglas aristotélicas, se dirigió a Barcelona probablemente en un magnifico AVE o en un avión puente aéreo que aterrizaría en un Prat renovado por AENA, con los fondos generados por todos sus trabajadores españoles, perdón, del estado español.

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