Juan Pérez de Mungía

Con un par de misales

Con un par de misales
Jordi Pujol con su esposa, Marta Ferrusola. EFE

Hace unos días se detuvo a una familia de Navalcarnero, en Madrid, de nueve miembros, abuelos, padres e hijos, especializada en el timo del tocomocho. Hay familias de timadores para todos los gustos, más o menos profesionales. En todo caso los roles son: el ojeador o vigilante, el deficiente o discapacitado psíquico, los cebos o actores y el conductor. Todos forman parte de un clan que interpreta un papel para que las víctimas puedan caer en la trampa. Hay familias como la del Clan San Segundo con 39 integrantes, todo un árbol familiar dedicado a la estafa durante cuarenta años, el clan estaba dirigido por dos matriarcas. También están las familias políticas que se reparten las obras públicas y las comisiones, y las familias políticas que ponen a sueldo a esposas, hijos y demás familia.

La familia, lo más importante para un padrino, está en crisis. Ruiz Mateos sacrificó a su familia por una riqueza efímera, 13 hijos. Al menos 6 tendrán que hacer frente a 496 millones de euros por estafa agravada, blanqueo de capitales, alzamiento de bienes y contra la Hacienda Pública. El superman de Rumasa les ha dejado la ruina y afrontan una cárcel especial para familias. Otra famiglia algo menor es la de Jordi Pujol que ha procreado siete testaferros comandados por la madre de todos los catalanes, Marta Ferrusola, tan superior a todos sus conciudanos y tan cínica, que apuntaba de puño y letra en un papel la lista de la compra para que su hijo hiciera los recados en el mercado andorrano. Para ser padre o madre mafiosos lo primero es saber ser opaco no siendo que la mano derecha sepa la mordida que recibe la izquierda.

En el timo, el delito gira sobre el engaño, se hace creer a la víctima algo que no existe, bien porque se substituye la realidad, se esconde o se da el «cambiazo»; el método puede ser más o menos sofisticado pero en todos los casos se ilusiona al paleto, al tonto, al inocente o al desprevenido haciéndole creer que va a obtener un rendimiento, un interés, un premio o cualquier cosa que le satisfaga, el tonto adopta diferentes nombres, según el modelo y marca del timo, por ejemplo, en el timo nigeriano se denomina así al mugu, maga, mahi o mayi.

La estafa nigeriana, un timo con un amplio dominio en la red, puede llamarse 419, por el número del artículo de la ley de Nigeria que trata de este timo. La de los quesitos es muy popular en Perú. El timo del entierro es un método muy antiguo. Los nombres aluden a su característica nuclear. En todo caso, las estampitas, los boletos premiados, los intereses estratosféricos obtenidos por inversiones ridículas suponen una práctica habitual. Allá queda, perdido en el tiempo, la famosa banquera de Portugal, que inventó aquello de repartir como intereses lo que sumaba de la incorporación de socios, o el de Madoff que gestionaba fortunas como si fuera un pitoniso, o el más reciente timo de los sellos de Forum Filatélico y Afinsa. Los mismos perros con distintos collares.

La estafa es una parte de la corrupción que puede llegar a jugar con la vida de las personas como fue él famoso caso del aceite de Colza o el que de cuando en cuando se ceba con los bebedores de alcohol de garrafa que desconocen que el alcohol métilico produce ceguera e incluso la muerte, como ocurrió en la España franquista y no hace mucho en Rusia.

Existe, una modalidad, nueva, fruto de la fe en una ideología, el nacionalismo y el populismo que bien podría denominarse el timo catalán, o en su versión nacional el timo podemita. Tenemos auténticos maestros en este oficio de vender quimeras. La venta de indulgencias y bulas pontificias que determinó a Lutero y a Calvino romper con el orden teocrático está bien instalado en ciertos territorios y en ciertas mentes. La estampita principal consiste en vender patria, nación o un sucedáneo de país a todos aquellos, que apurados por su historia personal, creen que parte de sus problemas, amorosos, económicos, políticos o mentales pueden ser resueltos de la noche a la mañana mediante la declaración de independencia de una región del país de origen. A veces se trata de una región geográfica, y otras veces la región imaginaria del nuevo hombre en el nuevo orden.

Los elementos de la estafa secesionista son comunes al resto de timos y engaños referidos, por ejemplo, las estampitas son las papeletas de voto, las víctimas están representadas por las personas crédulas que llevan la estelada, las fuerzas de choque que queman sedes después de haberse entrenado en hacerlo con banderas, los principales protagonistas interpretan el papel de padres y madres de la patria, de padres de la nación catalana, Jordi Pujol, Junqueras, Tardá, Puigdemont y de madres, la superiora Marta Ferrusola, la inferiora Forcadell, etcétera. Estos actores son los encargados de cebar la estrategia para que piquen los ciudadanos. Siempre encuentran sus lacayos en los vendedores de la mejor escuela, el obispo auxiliar de Barcelona dice que la Iglesia catalana «apoyaría la independencia» y el abad de Montserrat afirma que el Vaticano está al corriente del problema catalán. Si saben de hostias son éstos como para que nadie comulgue con ruedas de molino. Como en la trama nigeriana, se invita a los incautos a creer en las concesiones supraterrenales e incluso en las conexiones internacionales, Israel apoyaría la independencia, no la de los palestinos, desde luego. La fascinación del nacionalismo catalán por Israel es parte del negocio, Jordi Pujol envió a cuatro de sus hijos a un kibutz, Arturo Más intentó negociar el reconocimiento como estado en un viaje que realizó allí. No tuvieron empacho en ponerse la kipá para disimular su condición de cipayos, o una corona de espinas como un Jesucristo, también catalán, como Marta Ferrusola dice, con una mano delante y otra detrás.

La estafa es piramidal, se propaga de la cabeza a los pies, ampliando cada vez más su base en una progresión geométrica y así se construye la patria, la patria levantada en armas. Ellos son la vanguardia de esa demanda infinita de independencia del pueblo escogido cruzando el mar rojo, que les traerá el cielo a la tierra, la vanguardia llamada a administrar la riqueza de los incautos y de los tontos útiles. El resultado de toda la parafernalia va a ser de órdago. No les bastó a muchos el caso Prenafeta y el desfalco de la banca catalana, el caso del Palau, las mordidas de las obras públicas, la quiebra económica de la comunidad, el quebranto de las leyes, no les bastó y claman por entrar en guerra. Ansían ser perseguidos y se concitan para protagonizar una marcha verde. Poco falta para que los incautos abran el sobre y se den cuenta que el billete premiado de la lotería nacional catalana, la Grossa, es un bluff.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído