Jordi Rosiñol Lorenzo

¡Qué hostia se han dado!

¡Qué hostia se han dado!
Jordi Rosiñol Lorenzo. PD

Nadie, ni en el mejor de los sueños para unos, ni en la peor de las pesadillas para otros, hubiera adivinado, y mucho menos apostado un duro por el resultado final que se dio. Un resultado que de entrada convierte a Pedrito el breve, en Pedro I el grande, líder indiscutible de las bases del socialismo español.

¡Qué hostia se han dado! Sorpresa para todos, y hostia tremenda para muchos, sobre todo para los intereses de los poderes facticos, que llevan toda la democracia manejando y financiando los hilos que dan vida a los títeres políticos a su servicio.

El poder invisible para la mayoría siempre apuesta a caballo ganador en este caso yegua, y hasta ahora siempre había sido así, pero esta vez en el hipódromo nacional de apuestas apañadas, dieron por muerto y enterrado antes de tiempo al equino que les había salido rana.

Le dieron la espalda sin rematarlo políticamente, momento que aprovecho para levantarse, y sacudirse el polvo del lomo tras el revolcón, cambio la imagen de bello caballo de carreras compitiendo en el circuito oficial, por la de una mula. Una mula terca y obstinada que aun magullada y oliendo a formol exclamaba, a partir del lunes con mi coche voy a recorrer todos y cada uno de los pueblos de España para recuperar el PSOE para los militantes.
Las carcajadas se oían a lo largo de la piel de toro, siguiendo los cuatro puntos cardinales de la patria, de la de todos, aunque cada uno se la apropie para él cargados de argumentos o sin ellos.

Pero volvamos al parte de los accidentados por el hecho insólito vivido, dicen «que quien ríe el último ríe mejor» y así ha sido, y si no que le pregunten al ex portavoz socialista en el congreso Antonio Hernando, que, siguiendo la tónica habitual de los partidos políticos, uno es fiel a su líder hasta que este cae, y la maquinaria interna da la orden de agarrarse al siguiente. Y como debió pensar el portavoz de monturas coloridas, lo pensaron varios, entre ellos la mano derechas del defenestrado Secretario General, Cesar Luena.

Hay vida después de Pedro exclamaban, y no vamos a perder tantos años de esfuerzo en Ferraz para tirarlo todo por la ventana ahora, ya vendrá otro secretario o Secretaria General que podamos adular sin perder las prebendas que gozamos se decían. Cabe destacar por patético el harakiri de Hernando sin haber acabado aun el escrutinio de las primarias. Mientras el acero traspasaba a el portavoz y desangraba su futuro político.

Al tiempo, muy cerca de allí se oía a los barones de sienes plateadas corretear nerviosos sus lorzas por los pasillos buscando una solución que no llegaba, Pedro Sánchez contra pronóstico lo había conseguido, e iba a ser muy difícil subirse ahora su coche, ya se sabe que Roma no paga a traidores.

Lo que venga en el futuro de la mano de Pedro Sánchez, no es tan preocupante para los asuntos internos de la organización socialista, como lo va a ser, y ya va siendo para el conjunto del país. Esa tenacidad admirable que ha demostrado enfrentándose a todos puede haber revivido ilusiones en el desencantado votante socialista, unos apoyos recuperados que, sumados a las malas compañías por el extremo, y a las ocurrencias propias tipo Zapatero, como lanzar grandilocuentes «la plurinacionalidad española» sin sopesar el alcance de esas palabras, ni estudiar las consecuencias que tiene alimentar al lobo separatista, cuya única obsesión es comerse el ganado, destruir la granja y apalear al mulo.

Si a un servidor le hubieran preguntado, yo habría apostado por la moderación, habría apostado por el presidente de la gestora para Secretario General. Y creo que hace falta un Javier Fernández en cada partido para que la política pase de las ocurrencias al raciocinio.

Jordi Rosiñol Lorenzo.

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