Santiago López Castillo

Cordón sanitario contra el PP

Cordón sanitario contra el PP
Santiago López Castillo. PD

Se agranda el cerco. Ha vuelto el cordón sanitario contra el PP. Es el deporte de moda de una izquierda irredenta, revanchista, acunada en el odio como así la definió el cerril comunista Federico Luppi. Andan las hienas -con perdón de las demás especies carroñeras- afilando los colmillos y midiendo el bocado para lanzar el viaje a la yugular de Rajoy. Haga lo que haga. Diga lo que diga. Y, encima, justificando su ferocidad con el golpe de Estado en Cataluña. La traición de unos cuantos chiflados con sus locos cacharros, que -conviene reiterar- ha tenido una respuesta débil por parte de unos partidos irresponsables y no digamos por una prensa refocilada con la matraca secesionista olvidando su responsabilidad democrática obviando, muchas veces, lo que significa el Estado de Derecho. Roures, al frente. Adiós España, adiós.

El rojelío, como se ve, se ha echado al monte. Y ahí están los trenes colgados en la catenaria, los docentes indecentes, las putas de las gallinas, los sindicatos verticales del momento, o sea, la hoz y el martini, las fuerzas de Seguridad del Estado y, por si fuera por si fuera poco, los pensionistas. Echan la culpa al PP, y se olvidan del PSOE, que congeló las pensiones, señor Zapatero, y mandó a tomar por culo a nuestros mayores. Pues nada. El culpable de todo es el presidente del PP, que quiere recuperar el idioma español (ahora es tarde, no hay remedio…) y los periféricos secesionistas le sacan la lengua.

En la esquizofrenia, siempre tirándose al monte -y a quien pueden- van en peregrinación al Valle de los Caídos llevando como jefe de centuria a un encumbrado sectario llamado Odón Elorza. Dicen los camaradas que hasta allí llegaron que en la catacumba retó al general: «Sal de ahí si puedes», vociferó el ex alcalde de San Sebastián. Mientras un espíritu generoso le espetó por lo bajines: «Si no tienes ni media hostia…» Después se produjo un corrimiento de tierras que impidió la declaración de la victoria del Frente Popular también conocido como rojos. Pedro Sánchez -siempre según testigos- salió de najas con una banderita, no de la Cruz Roja, tú eres roja y nunca gualda, mañana, serás republicana.

Para los desmemoriados, el PP, en esta etapa post-democrática, como vociferan los prefijos de forma impropia en el hábito de hablar por hablar, es el objetivo a batir. Y usan a los ancianitos y a los niños en esta marcha por la igualdad, el feminismo y las pensiones. Olvidan los obcecados de izquierdas que el Partido Popular sacó a la nación de dos graves crisis económicas en los últimos cuarenta años. De lo contrario, estaríamos comiéndonos los mocos.

Esta izquierda irresponsable, cainita, disgregadora de la unidad de España, es la que sigue dando alas a los locos independentistas que pagamos todos. ¡Capullos!

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