Periodismo y periodistas

La identidad sólo existe su hay botafumeiro

La identidad sólo existe su hay botafumeiro
Televisor, televisión, share y audiencia. TV

Con excepciones importantes que se cuentan con los dedos de las dos manos, en España las empresas públicas sirven, preferentemente, para que lo sindicatos las ocupen con sus liberados y las dirijan a través del comité de empresa, y para que los partidos políticos las llenen de militantes, simpatizantes y familiares con los que hacer favores e invertir en futuro, mientras aquellos, los sindicatos, dan su anuencia a cambio de mejorar su estatus.

Y es que para unos y otros el contribuyente es un burro de carga y el dinero público no tiene dueño, como aseveró nuestra admirada vicepresidenta, ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad y ministra-secretaria del Consejo de Ministros (y Ministras), Carmen Calvo Poyato.

Para una mayoría de esas empresas, lo de menos es la calidad del producto y su rentabilidad económica, lo importante es lo que denominan responsabilidad social corporativa, hacer país y tener signos de identidad propios, un ADN trenzado gracias, por ejemplo, a una radio y televisión públicas, autonómica y/o municipal. Y cuando alguien con sentido común y de Estado habla de cerrarlas porque para eso está (o debería estar) la televisión y la radio nacional, aparecen los del pesebre y afirman, urbi et orbi, que su clausura acarreará la pérdida de ese ADN y de esos atributos propios y específicos que hay que cuidar como a una especie en peligro de extinción.

Y, naturalmente, los que montan esos botafumeiros para que les esparzan el incienso y adoctrinen a niños y jóvenes acuden en tropel a defender la máquina y atacar al insolidario y fascista que propone tal atentado terrorista contra nuestra histórica e intocable comunidad autónoma. ¡Qué caraduras!

Para los que afirman esta patochada con tanta rotundidad, por lo visto la radio y la televisión pública autonómicas fueron el principio de todo. Previamente no existía nada: vacío, agujero negro, ausencia de idiosincrasia, de costumbres, de folklore y hasta de paisajes en esos territorios antes llamados regiones.

Y como eso es dogma de fe y por la misma regla de tres, no existen ni Ceuta, ni Melilla, ni Cantabria, ni la Rioja, ni Castilla y León, ni Navarra (aunque esta última lo suple difundiendo ahora, gracias al gobierno cuatripartito Geroa Bai-EH Bildu- Podemos-Izquierda-Ezkerra, la televisión vasca Euskalt Irrati Telebista).

Son una entelequia, una realidad virtual porque carecen de altavoces públicos con los que exaltar su cultura e identidad, que es la razón que argumentaron los que antaño crearon unos medios públicos autonómicos para colocar a los suyos y que les den pote y prestancia, y de paso hacer camino y marcar diferencias con los otros. Y si tienen un segundo idioma propio, con más razón porque el único a utilizar será el distinto al castellano, que ya lo aprenderán en la calle.

La radio y la televisión públicas autonómicas, junto con la Educación transferida, son las grandes herramientas con las que se inicia a cada nueva generación en el culto a la diferencia, después al nacionalismo y más tarde al independentismo. Es lo que se constata ya en numerosas comunidades autónomas en los años transcurridos.

Ningún país europeo serio ha caído en esta trampa urdida en nuestra Transición por los independentistas y facilitada por los buenistas o ciegos. Ni los jacobinos como Francia ni los federados como Alemania.

En estas dos grandes naciones con las que España se compara no está transferida la Educación y su modelo audiovisual dista mucho del nuestro.

En Francia, el servicio público audiovisual está compuesto por Radio France, France Médias Monde y France Télévisions. Esta última es una sociedad anónima nacional en la que el Estado mantiene el 100% de las acciones y que gestiona cinco canales de televisión generalista (France 2, France 3 -regionalizada para cada región francesa-, France 4, France 5 y France Ô) y el canal de información continua France Info; una red de radio y televisión para la Francia de ultramar (Réseau Outre-Mer), varios portales web con servicios multimedia, productoras de cine y filiales en el sector audiovisual. Todo se financia con un canon anual (impuesto directo finalista aplicado a viviendas, despachos profesionales, sedes corporativas, etc.), publicidad limitada y venta de contenidos.

En Alemania, la Arbeitsgemeinschaft der öffentlichrechtlichen Rundfunkanstalten der Bundesrepublik Deutschland (ARD), en español Consorcio de instituciones públicas de radiodifusión de la República Federal de Alemania (16 Estados federados), es el consorcio de radiodifusoras públicas de Alemania. Está formado por nueve radiodifusoras públicas: BR (Baviera), HR (Hesse), MDR (Alemania central), NDR (noroeste y Hamburgo), Radio Bremen (Bremen), RBB (Berlín y Brandeburgo), SR (Sarre), SWR (suroeste) y WDR (Renania del Norte-Westfalia), que se ocupan de 10 canales de televisión (uno nacional y nueve regionales), 55 emisoras de radio regionales, 16 orquestas y ocho coros. Además, a nivel nacional (federal) gestiona el canal nacional Das Erste y otros exclusivos de televisión digital, que técnicamente son producidos en Frankfurt desde la organización ARD-Sternpunkt, junto al servicio internacional Deutsche Wellw, gestionado en Bonn. También produce con el segundo canal público (ZDF) cinco señales temáticas: 3sat, Arte, KIKA, FUNK y Phoenix.

Todos los servicios se financian con un impuesto finalista mensual, publicidad limitada y venta de contenidos.
Quienes propugnamos para España un modelo similar al francés o al alemán en sus aspectos organizativos y financieros somos tachados de centralistas, fascistas y franquistas porque, naturalmente, Francia y Alemania son Estados fascistas y populistas. ¡Ver para creer! ¡Necios!
JORGE DEL CORRAL

Autor

Jorge del Corral

Hijo, hermano y padre de periodistas, estudió periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Ha trabajado en cabeceras destacadas como ABC y Ya. Fue uno de los fundadores de Antena 3 TV. Miembro fundador de la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y del Grupo Crónica, creador de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (ATV) y fundador de la Unión de Televisiones Comerciales (UTECA). Un histórico de la agencia EFE, donde fue subdirector y corresponsal en Roma.

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