OPINIÓN / Debbie Schlussel

Warren Buffet le quita dinero a los pobres para dárselo a los ricos

El hipócrita millonario que pide subir los impuestos a las rentas más altas logra que se los bajen por otro lado

Warren Buffet le quita dinero a los pobres para dárselo a los ricos
Warren Buffett. EFE

Se conoce que el eslogan del multimillonario Warren Buffett debería de ser «Haga lo que yo digo, no lo que yo hago». Como usted sabrá, durante los últimos ejercicios fiscales, Buffett se ha venido quejando de que su secretaria tributa un tipo impositivo más elevado que el suyo, y ha instado a imponer más impuestos a las rentas altas. Pero resulta que, en privado, Buffett ha estado buscando la forma de que las rentas altas tributen menos… en especial las rentas altas que tienen avión privado. Y logró que bajaran los costes de gestión, ahorrando a la clase alta propietaria de aviones privados de empresa 83 millones de dólares en la declaración. La victoria reduce la cantidad que ingresa la Agencia Federal de la Aviación a través de los peces gordos que tienen avión privado de empresa y eleva la proporción que tiene que apoquinar el viajero medio con billete de clase turista de las aerolíneas comerciales norteamericanas.

«¡Mis impuestos no son lo bastante altos! ¡Oiga, los impuestos del avión privado de mi empresa son altísimos!»

NetJets Inc., la operadora de vuelos privados propiedad de la empresa Berkshire Hathaway Inc. de Buffett, gastó más de un millón durante los tres últimos años en presionar al Congreso para que se promulgara una cota de gasto por usuario, beneficiando así a los acomodados clientes de su empresa que compran o alquilan porcentajes de los aparatos. La factura reducida parte de la reciente ley de la Agencia Federal de la Aviación que entró en vigor a principios del mes pasado, ahorrará a NetJets y a las firmas operadoras de aviones privados para ricos unos 83 millones de dólares a los cuatro próximos años, según cálculos legislativos.

La victoria de la presión política se produce cuando Obama y los demócratas del Congreso de EEUU están utilizando las intervenciones públicas de Buffett para criticar al probable candidato presidencial republicano Mitt Romney, que en el ejercicio 2010 tributó un tipo impositivo federal mínimo del 13,9%. El pasado año, Buffett declaro injusto que los ricos inversores se enfrenten a menudo a tipos impositivos inferiores a los que tributan sus secretarias, sobre todo gracias a que los beneficios de la inversión se declaran con tipos inferiores a los de las nóminas…

Obama y los congresistas demócratas han propuesto la denominada Tasa Buffett, que obligaría a los particulares que ganan más de 1 millón al año a tributar un tipo impositivo mínimo del 30 por ciento. La pasada semana, el Senado rechazó el plan por disciplina parlamentaria.

La Tasa Buffett se ha convertido en uno de los ejes del debate genérico en torno a la política fiscal y un importante símbolo en año electoral de la campaña que protagoniza Romney, antiguo ejecutivo de inversión.

Usted recuerde simplemente que la Tasa Buffett tiene una excepción secreta.

En la picota está el sistema que utiliza el Estado para calcular quién paga las costas que financian a la Agencia Federal de la Aviación y el sistema que controla el tráfico aéreo nacional. Las aerolíneas comerciales, que realizan el desembolso más fuerte, tributan prácticamente un 7,5 por ciento a través de los billetes que compran los viajeros. Los vuelos chárter tributan a través de un tipo impositivo basado en el consumo de combustible.

NetJets y las demás empresas del ramo venían siendo consideradas aerolíneas comerciales a efectos fiscales.

Durante los últimos años, hay quien ha intentado en el Congreso elevar los costes a todo el ramo para financiar un porcentaje mayor del gasto del sistema de control de tráfico aéreo nacional modernizado. La Agencia Federal de la Aviación calcula que el nuevo sistema costará entre 29.000 y 42.000 millones de dólares de aquí a 2025.

Con la ley en cuestión, que es una legislación común que ratifica el reglamento de la Agencia de la Aviación, las aerolíneas comerciales no ven ninguna bajada de las costas. NetJets, en contraste, logra alterar su clasificación a la de aerolínea de vuelos chárter y acaba tributando menos durante lo que dure en vigor el código, que expira en el ejercicio 2015.

NetJets afirma que su objetivo era racionalizar la forma en la que funciona el sector. Anteriormente, la Agencia Federal de la Aviación y la agencia tributaria habían mantenido discrepancias en torno a si estas empresas de aviación deben ser consideradas aerolíneas de vuelos chárter o aerolíneas comerciales. NetJets ha demandado a la agencia tributaria reclamando las costas abonadas anteriormente por sus clientes dentro de la clasificación de «aerolínea comercial».

La campaña de presión política en el Congreso «pretendía lograr una aclaración para que el régimen fiscal sea congruente», según Bob Tanner, vicepresidente de relaciones con el gobierno de la empresa. «No se buscaba ninguna bajada de los impuestos en absoluto», dice.

¿Eh? Eso es exactamente lo que es: una bajada de los impuestos a las rentas altas al mismo tiempo que se suben los impuestos a los pobres, justamente lo que Warren Buffett simula combatir.

El cambio reduce en la práctica las costas que tienen que pagar los ricos clientes de NetJets.

El Comité Conjunto de Política Tributaria, el órgano fiscal oficial del Congreso, calcula que el cambio va a ahorrar a los propietarios de participaciones en aviones privados un total de 83 millones de dólares antes de que expire el código en el año 2015. La empresa NetJets controla alrededor del 68 por ciento del sector de las llamadas empresas de participación en vuelos privados, según la compañía.

Los críticos de la legislación afirman que la iniciativa de presión política de NetJets supone otro ejemplo del problema que reviste la forma en que funciona Washington.

«Hemos visto hablar mucho del régimen fiscal, pero aun así NetJets cuela un privilegio fiscal en este proyecto de ley», dice Steve Ellis, vicepresidente del colectivo Contribuyentes en Defensa del Sentido Común, una organización independiente que critica lo que considera un gasto público excesivo.

En suma, ¿qué decía Warren Buffett de lo que le cabreaba que los menos afortunados –como su bien pagada secretaria– tengan que pagar más impuestos que él? Qué curioso que no tenga la misma postura a tenor de lo que el pasajero medio tiene que pagar en contraste con lo que tienen que pagar él y los demás propietarios de aviones privados.

No cuente con ver al Presidente Obama o a cualquiera invitar al pasajero medio de una aerolínea comercial a la Cámara Baja durante un Discurso del Estado de la Nación. Hay que reservar las vacantes para que Warren Buffett y los demás hipócritas de la izquierda se quejen de lo poco que se gravan los beneficios de la inversión.

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