Aprovechaban sus responsabilidades políticas para exigir el pago de comisiones de entre el tres y el diez por ciento a los adjudicatarios de contratos públicos
Hicieron de bisagra y le abrieron la puerta con sus escasos votos a otros cinco partidos que conformaron el Pacte. El hexapartido liderado por Antich se erigió así en la principal fuerza política la pasada legislatura. Se lo debían todo a Unión Mallorquina, formación ya desaparecida liderada por Maria Antonia Munar. UM aguantó poco tiempo. Sus socios echaron a sus integrantes a principios de febrero de 2010 a raíz del caso Voltor. Poco importó. El socialista de Algaida, hoy convertido en senador, gobernó en minoría con el Bloc. Todos contentos. Ayer el juzgado de instrucción número 6 de Palma, tal y como informa hoy el diario Ultima Hora, levantó el secreto del sumario por el que se investiga a la excúpula ‘uemita’, quien es calificada ahora de «asociación ilícita». Hay quien dice que el calificativo viene a destiempo.
Sea como fuere el caso es que para el próximo día 1 está citada a declarar Munar, que lo hará en compañía de Flaquer, Mulet y Nicolau. Al día siguiente harán lo propio el encarcelado Tomeu Vicens, Piris y Grimalt.
DELITOS IMPUTADOS
Los delitos por los que deberán responder, tras la querella presentada por los fiscales el pasado mes de mayo, son los de cohecho, malversación, fraude, prevaricación, blanqueo de capitales, delito electoral y, desde luego, asociación ilícita. La causa deriva de la declaración del exgerente arrepentido de la formación, Álvaro Llompart. Apuntó entonces, amén de a los citados, a Rosario Martín, Antonio Pascual, Mateu Sedano, Matías Barón, Nicolás Tous, Catalina Julve y a Pau Martín Zamora.
El sumario recoge que «los querellados aprovechaban sus responsabilidades políticas para exigir el pago de comisiones de entre el tres y el diez por ciento a los adjudicatarios de contratos públicos». Parte de ellos se destinaban a la formación hoy desaparecida «para ser blanqueados mediante la simulación de aportaciones voluntarias o la venta de lotería». El banquillo espera. Una vez más.


