Por José María Arévalo

(Portada del libro)
Nuestro amigo José Ramón Ayllón, autor cuyas obras ya hemos comentado en esta páginas, ha publicado n nuevo libro, “El arte de contar historias”, en Homo Legens, y de él nos ha mandado una breve entrevista que le ha hecho Mariví Villegas, y que resume bien el contenido y la intención del nevo libro. Vamos a verla.
– ¿Estamos para historias, señor Ayllón?
– Estamos hechos para la belleza, ese esplendor de las grandes historias reales o inventadas, presentadas en forma de novela y cuento, cine y teatro, biografía y miniseries… Lo más probable es que el fuego y las historias nacieran al mismo tiempo para dar calor a los cuerpos y a las almas.
– Ya. Pero los jóvenes lo ignoran y apenas leen…
– Es un problema real y preocupante. Por eso me pregunto si sabemos seducirles con la magia de los grandes relatos. He planteado este librito como una invitación a entender y saborear la belleza literaria. También son las páginas que me hubiera gustado leer en mi adolescencia.
– ¿Qué es una buena historia?
– La que cumple ese brevísimo lema clásico: enseñar deleitando. Para ello debe estar bien escrita, captar nuestra atención y mejorar nuestra comprensión de la complejidad humana, de ese enmarañado mundo de sentimientos, ideas, relaciones…
– ¿Qué historias le han marcado a usted?
– Me han impresionado las mismas que a tantos niños: las que aparecen en la Odisea, la Ilíada y la Biblia. Después, en Secundaria, la nómina se amplía con los clásicos previstos en los planes de estudio, y también con personajes como Tom Sawyer, Robinson Crusoe, el Principito, Ana Frank, Tarzán, los animales de la granja de Orwell… Años más tarde vendrán las incomparables tragedias de Shakespeare y las deliciosas historias de Marisa Madieri y Natalia Ginzburg, de Jiménez Lozano y Truman Capote, de Dostoievski, Cunqueiro y tantos otros.
– Me sorprende la selección de textos atractivos y versos excelentes.
– Siempre me ha gustado enseñar literatura con buenos ejemplos. Para describir un paisaje, perfilar un personaje o animar un diálogo, lo mejor es fijarse en los maestros: Delibes, Dickens, Homero, Jane Austen, Galdós… Dedico muchas páginas a los ejemplos para que el lector puede descubrir autores y obras que desconoce. En cuanto a los versos, he querido romper una lanza por la poesía, pues fue la madre de la literatura y hoy es su hermana pobre. La vida gana mucho con ella.
– ¿El buen escritor nace o se hace? ¿Algún consejo a los que empiezan?
– No tengo claro que se nazca, pero sí el empeño en alcanzar experiencia de la vida, mirada inteligente y dominio del lenguaje. Son tres cualidades que encontramos en los mejores escritores, y puedo asegurar que suponen años de entrenamiento y muchas lecturas en la mochila. Sin pelearse con las palabras -a veces hasta la extenuación- es muy difícil lograr la excelencia. Se ha dicho que el escritor que no ha torturado sus frases tortura al lector. ¿Un consejo a los que empiezan? Que primen la calidad de su trabajo sobre la cantidad. Y que imiten a los maestros. Con el tiempo, de forma natural, la imitación se convertirá en asimilación.
– ¿Cómo podemos ser -nosotros y nuestros hijos y alumnos- mejores lectores?
– No es sencillo. Tal vez con menos Facebook y más the face on the book.
En fin, habrá que leerlo despacio. De momento le he mandado la entrevista a mi hijo Antonio, que está escribiendo una novela, por si le sirve. Enhorabuena, José Ramón.