(o “La importancia del orden de los apellidos”).
Mi señoría no puede dejar pasar ni un segundo más (ya saben algunos de vuesarcedes –otros, ni eso- que la palabra “segundo”, aparte de ser apellido -pero entonces iría con mayúscula inicial- y con independencia de las 12 acepciones que ofrece el DRAE, el vulgo, como vuesarcedes y mi señoría, ambos inclusive, le atribuye al vocablo en cuestión, dos significados importantes: como unidad de tiempo y como unidad de medida de ángulos, esto si a bien lo tiene el recientemente remodelado Gobierno del Reino de España, cuyo Presidente sigue siendo todavía, y no sabemos hasta cuándo, el señor Rodríguez.
Pues bien, decía mi señoría que no puede dejar pasar ni un segundo (de tiempo, claro) más sin echar su cuarto a espadas, porque uno, pese a quien pese, es una de las primeras autoridades mundiales en semántica y en ´apellidología´ y su relación con la ´family´, que decimos en Puerto Hurraco los que llevamos cincuenta años o más intentando aprender inglés y… “what if you want rice, Catherine!”. Por cierto, que mi señoría no sabe si el todavía, y no sabemos hasta cuándo, Presidente del Gobierno del Reino de España, señor Rodríguez, citado ´ut supra´ dominará ya la lengua de don Guillermo Shakespeare (pronúnciese “Chespir”, sin matizar demasiado) o todavía tampoco. Mi señoría prometió dar una serie de clases de ´english spoken´, es decir, de inglés, poco, pero algo (cfr. “Another agujero in the cinturón” y “Aprenda inglés en un pispás”; sin embargo, luego fue víctima del ´síndrome del mal político´ y dijo, dice: “Ahora va a ser mi señoría quien no cumpla su promesa. Voy a hacer lo que ellos, o sea, lo que los malos políticos, a ver cómo coño les sienta a ellos, o sea, a los malos políticos”. Y no sé si volví a escribir alguna otra chirigota acerca de la lengua de don Guillermo, porque entre el ´acarajomiento´ senil, las promesas incumplidas a la usanza de los malos políticos, consciente de que España no se merece un Gobierno que le mienta, que para eso están estas chirigotas, etc., etc., pues eso, que no nos la den con queso, porque el queso puede ser de tantas clases… Pero dejemos de lado el “producto obtenido por maduración de la cuajada de la leche con características propias para cada uno de los tipos según su origen o método de fabricación” (el DRAE dixit) y metámonos en el “polvo que resulta de la molienda del trigo o de otras semillas” (también del DRAE), es decir, metámonos en harina. Por ejemplo, vuesarcedes qué opinan acerca del orden de los apellidos que haya de llevar una criatura que viene al mundo. ¿Orden alfabético o el primero el del Progenitor A y luego el del Progenitor B; o a la ´vicecontra´, es decir, que el apellido del Progenitor B prime sobre el apellido del Progenitor A y, por ende, que en el Registro Civil se le inscriba con un primer apellido que sea el del Progenitor B siendo el segundo (el segundo apellido, claro) el del Progenitor A? ¡Ah, menudo dilema…¡ O por mejor decir, menudo ´trilema´: orden alfabético, orden ´progenitorético´ directo u orden ´progenitorético´ inverso, ambos inclusive, si a mano viene y no por mucho madrugar amanece más temprano. La cuestión es de gran trascendencia, de enorme importancia y casi todos los sabios, mi señoría incluido, del país –excepto alguno de la derecha, o sea, del PP, que ya saben vuesarcedes cómo son, y que lo quieren es que el señor Rodríguez, citado ´ut supra´, se preocupe del paro, cuando él lo que tiene que hacer es lo que hace: ir a Afganistán cuando viene el Papa; vetar cosas en el Parlamento; hacerse la foto de ´family´ con los demás miembros y ´miembras´ del ´new´ Gobierno (“lo importante es la foto”), etc., etc., ambas inclusive (las etc,, por supuesto). Y se preocupa del paro. Claro que se preocupa del paro. En fin, hace lo que tiene que hacer y no lo que diga el PP. Faltaría más… ¿O no?
11-11-2010.
