Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

Estado de alarma por Abueletes sin frontera.

(o “Antes el dinero que el honor, claro”).

Abueletes sin frontera no es una oenegé que exista todavía o aún, pero mi señoría lo considera como un futurible. Y futurible -le aclaro a vuesarcedes lo que es, porque seguro que hay quien no tiene ni puñetera idea-“se dice de lo futuro condicionado, que no será con seguridad, sino que sería si se diese una condición determinada”-, DRAE dixit. En efecto: completamente sic.

La idea de uno es crear esa oenegé, que sólo está condicionada a que un mínimo de mil abueletes se inscriban en ella y paguen (sobre todo esto, que paguen) una modesta cuota de 10 € al mes, eso sí, a fondo perdido, como se suele decir. O sea, que de ese dinero se haría cargo mi señoría y sólo podría emplearlo en la adquisición de los bienes y servicios que uno considere oportuno en beneficio propio o en propio beneficio, ambos inclusive, no teniendo que justificar los gastos, porque ¿de qué coño sirve que se aporten facturas, si la mayoría suelen ser falsas? Hay que dejarse de tonterías y no perder el tiempo, porque la burocracia es lo que nos hunde. Hay que agilizar trámites.

De cualquier forma, si el futurible no se convierte en futuro, es decir, que si en quince días, como plazo máximo, mi señoría no ha recibido las mil solicitudes de los abueletes que van a integrar la oenegé o Fundación de Abueletes sin Frontera se solicitaría, de la autoridad competente, que se establezca el estado de alarma para que, militarizando a los mil primeros viejos que se pillen, el ejercito del país los meta en cintura, entendiendo por meterlos en cintura que se les cobren los 10 € ´como sea´, siendo esta la principal preocupación de uno, que sería más flexible en lo referente a que se inscribieran o no, ya que ´la pela es la pela´ y porque ´entre el honor y el dinero, lo primero es lo segundo y lo segundo es lo primero´.

Por otra parte, se solicitarán, en tiempo y forma, faltaría más, las ayudas oficiales que se puedan pillar, para que, si a bien lo tienen, aunque tampoco importa demasiado que lo tengan a bien o a mal, porque, como se ha dicho ´ut supra´, aquí lo que cuenta es que a uno le den la pasta, y a ver qué pasa.

Y si no se logra lo que se pretende en los quince días previstos ¿qué hacer? Ah, pues entonces se prorroga el estado de alarma en más estado de alarma, y como no sabemos a qué arma hay que recurrir, si a la de fuego, a la blanca, a ambas inclusive, o a la atómica, que importaríamos del país vecino, o sea, de Francia, lo que procedería es abrir un período de reflexión profunda como de ocho o diez minutos e improvisaríamos la solución, “como sea”, que podría ser ampliar el estado de alarma ´sine die´, es decir, hasta que nos salga de donde le salió a Leire Pajín aquello de “sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga, ella decía de los cojones, pero mi señoría, como es muy fino, dice de los ´asgones´. ¿Recuerdan vuesarcedes la etimología de este neologismo? Si no, con releer “Las ministras, con ´asgones´ serán ministros”, asunto concluido. ¿O no?

15-12-2010.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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