Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

…Y el loro se hizo una radiografía.

(o “Hacia una democracia no paródica”).

Mi señoría ha la costumbre de que cuando tropieza en sus lecturas con alguna palabra ignota, que no conoce, vase (o se va) con la mayor prontitud que le es posible, al DRAE (en informático, o más en concreto, en ´internetiano´ lenguaje www.rae.es ), siglas que no quieren decir dirección (D) reconocida (R) de amigos (A) excelentes (E) –DRAE-, sino Diccionario de la Real Academia (a ver si se enteran vuesarcedes de una puñetera vez, que algunos parecen orates –si desconoce este vocablo, por ejemplo, haga lo que mi señoría cuando se encuentra en trance análogo: rápidamente al DRAE, ¡coño!).

Bueno, pues a lo que iba uno. Este mañana, sin recurrir a la memoria histórica, como harían otros, ya que en hecho tan reciente no ha lugar; pues esta mañana, cuando leía, con la fruición que mi señoría lo hace cada día, que son casi todos, la columna, en ABC, del maestro Martín Ferrán, don Manuel, tropezó mi vista con la palabra “paródica” o, más que con el vocablo aislado -para mayor despiste- con la frase “democracia no paródica”, no pude por menos que precipitarme de inmediato, que diría un parlanchín cutre, a las virtuales páginas de ese pozo de ciencia de la lengua española, es decir, de nuestra lingüística, mal que le pese a ciertos catalanes, vascos ´and´ gallegos, ambos tres incluidos -¡disculpen el latiguillo, que es lo que es!-.

Y a la palabra en cuestión topela en la columna que él, don Manuel, titulaba “Matar al loro”, mote que, por otra parte, a mi señoría le recordó un chiste viejo que quizá vuesarcedes, si lo son lo suficiente (suficientemente viejos), conocieran o conociesen (otro ´latiguillo´) en su día, y que por si no, uno se lo va a recordar a renglón seguido, que para eso, entre otras cosas, está. ¿Una de ellas? El placer de escribir y, si a mano viene, que los leedores digan: ¿Por qué este tío no se dedicará a otros quehaceres? ¡Qué ´pesao´!

(Porque le gusta. Oigan al vate: “Ya a mi edad nadie me quita / de sentarme, como ves, / a la sombra del ciprés, / en el atrio de la ermita…”).

Y… va el chiste. Su loro, el del relato, en efecto, hablaba, como todo papagayo que se precie de tal. Y vivía en una casa solariega de una linajuda marquesa, con mayordomos, doncellas o criadas de servicio, etc. Y aconteció que una mañana la señora marquesa advirtió que le había desaparecido una joya, es decir, un pendiente de no sé qué metal precioso. Y como, tras una búsqueda exhaustiva y registros a mansalva no apareciera o apareciese (eso, lo del latig…) la alhaja en cuestión, la noble dueña decidió matar a toda la servidumbre (era en aquellos tiempos en que el amo era dueño y señor de vidas y haciendas de sus servidores), porque pensó que alguien se lo habría tragado para no poner de manifiesto su calidad de ladrón. Mas sacrificado que hubo a todo el servicio sin obtener ningún resultado positivo, y quedando solo el loro como posible caco, el matarife que había llevado a efecto el ´matarile´ de todo el servicio, por orden de la señora marquesa, se dirigió al loro, cuchillo en ristre, para hacerle asimismo el ´alaquiri´, pero el loro, ante esa emergencia, más listo que muchos de nuestros políticos ante la crisis superfragilisticaespialidosa que nos aqueja, increpó al matarife en cuestión diciéndole:

-Un momento, que a mí aún me quedan 100 € para hacerme una radiografía…

Y así fue cómo salvó su vida el papagayo de nuestra anécdota, el cual, aunque mi señoría desconoce el epílogo del chiste, no me extrañaría que hubiera o hubiese acabado casándose con la señora marquesa o, al menos, uniéndose a ella sentimentalmente, como acontece en estos tiempos.

Todo lo dicho venía a propósito de que uno no supo, a primera vista, qué significaba eso de “paródica”, aunque al conocerlo reaccionó con el consabido “¡ah, claro!”, porque la verdad es si se vuelve al DRAE, éste dice, en “paródica: “Adj. Perteneciente o relativo a la parodia”; y en “parodia”: (Del lat. parodĭa, y este del gr. παρῳδία).”1. f. Imitación burlesca”.

Con razón nos cuenta el insigne autor y enorme periodista al que hemos venido refiriéndonos, por y en la columna que se ha citado, que “Suele decirse, en un país en el que vale todo y en el que el poder y la oposición alcanzan fácil unanimidad en lo que respecta a sus retribuciones y privilegios, que eso del coche oficial es ´el chocolate del loro´. Y no lo es. En el orden de los principios que es lo fundamental en una democracia no paródica es algo importante”. Lo malo es que nuestra democracia, por el momento, tiene bastante de paródica. ¿O no?

1-06-2011.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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