Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

Clima de corrupción generalizado.

(o “¿Es que España es un vertedero de basura?”).

Mi señoría lo único que le pide a vuesarcedes, siendo vuesarcedes la autoridad, la justicia o quienquiera que deba establecer fronteras a tanto desatino, es que se dejen de monsergas y se le ponga óbice, obstáculo o valladar a tanta desvergüenza . Porque es que no hay día en que nos levantemos de la cama sin que, por vía de la prensa, de la radio, de internet o vayan vuesarcedes a averiguar por qué medio, no se nos diga que aquí, allá o Dios sabe dónde se ha cometido este desfalco, ese robo, esta manipulación de EREs fraudulentos, aquel blanqueo de capitales, esotro fraude permanente a la Hacienda Pública, aqueste cohecho pasivo,una prescripción de fechas que obliga a excarcelar mafias de alta gama, una malversación de fondos, un tráfico de influencias indebidas de bigote de pato viudo o al menos divorciado, unas injusticias en fin, que se quedan sin sus correspondientes castigos. Nada de irse de rositas. Los contribuyentes estamos hasta los coj…, bueno, las amígdalas, por si hubiera o hubiese niños o damas de exquisita parla, dicho sea así por no decirlo en castellano viejo, como iba a hacerlo mi señoría,y con perdón, de que, en lo que llamamos (a veces, no sabe uno por qué) un Estado de Derecho , se cometan las injusticias que se nos cuentan cada día, y aquí, nunca pasa nada. Unas veces porque intervenir es políticamente incorrecto, otras porque la fiscalía general del Estado no actúa (no se sabe por qué causa) o porque la fiscalía de tal autonomía no estime conveniente delatar y acusar de la comisión -¿el 3 ó el 4 %?- de tal tema (“ustedes dedíquense a otros asuntos”, dizque le reprocharon a unos policías por perseguir la delincuencia) a quienes hayan cometido el desaguisado en cuestión, el abuso de autoridad o lo que sea. Sepan nuestros más altos y severos organismos que el vaso está a punto de rebosar, y como rebose, se les van a acabar toda la variada gama de mamandurrias, chollos, prebendas, enchufes o sinecuras tanto a los políticos que están en el poder como a los que están en la oposición,, que tanto unos como otros viven parasitariamente, en mayor o menor grado, de nosotros, imbéciles contribuyentes que pasamos por carros y carretas, sin mandar a los culpables a hacer puñetas. (¡Disculpen el pareado, porque no está uno para versos. Si vuesarcedes quieren, hagan versos, pero no… odas -con j, por supuesto-).

Mi señoría no pretende que se arremeta ni contra la izquierda, ni contra la derecha, ni contra los independistas, ni contra los nacionalistas, ni contra la madre que nos parió a todos y cada uno de los todavía súbditos de S. M. el Rey, Nuestro Señor, don Juan Carlos, a la sazón convaleciente en el Hospital San José-Ebrón, de Madrid (y digo “todavía súbditos”, porque aún no sé si Cataluña, en un próximo futuro, va a lograr sus deseos -pienso que no mayoritarios- de independizarse de esta noble “nación discutible y discutida” que es, hasta ahora, España.

En efecto, esta España que, durante siete años, siete, ha estado bajo el funesto imperio del señor Rodríguez, Presidente del Gobierno que fue, al cual S. M. el Rey , Nuestro Señor, a petición del Consejo de Ministras y Ministros, ambos inclusive, tuvo a bien concederle el Collar de Isabel la Católica (¿en premio a que nos dejó maltrechos y deshechos?). ¿Ahora? ¿El señor Rodríguez? Pues es miembro del Consejo de Estado, en el cual, como mi señoría gusta siempre decir, está sudando la camiseta, por España, siempre por España. Y suelo añadir que allí está en compañía de doña (bueno, será Excelentísima Sra., por lo menos) María Teresa Fernández de la Vega, la cual así mismo estará sudando lo que suden las señoras en lugar de la camiseta, que aún no he podido averiguar cuál es, en las damas, la prenda equivalente a la camiseta de los caballeros, pero que sea la que fuere, ella también está sudándola (la prenda que sea) por España, siempre por España, que no por la remuneración económica que reciban tanto el señor Rodríguez, citado ´ut supra´, como ella, pues tengo entendido que la soldada de los consejeros en cuestión es casi la equivalente a la que mi señoría percibe, como voluntario de Viacema, por dar clase de Informática a los Mayores, en el Centro de Alonso Heredia. Bueno, lo de uno es cantidad negativa, porque abonamos 5 euros al año, pero lo de ellos, lo de los consejeros es algo casi tan ínfimo, porque tengo entendido que no cobran nada más que 82.000 euros al año. ¡Porca miseria! Y brutos, ¿eh? No crean que en los puestos del Estado se atan los perros con longanizas. Nada de eso, que estamos en una época de crisis, y quiérase o no, hay que darle subvenciones a los partidos políticos, a las asociaciones empresariales y a las dos centrales sindicales (mayoritarias en recibir compadrazgos económicos, refuerzos de tesorería y otras mamandurrias), amén de las ayudas de Cooperación Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores que otorga la conocida SECIPI, es decir, de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica con que “preparar y coordinar las Cumbres Iberoamericanas y la planificación e impulso de las actividades de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, la colaboración y apoyo a las funciones de la Secretaría General Iberoamericana , y el fomento y la coordinación de la presencia de España en la Organización de Estados Americanos (OEA) y en los distintos organismos y entidades multilaterales de ámbito Iberoamericano, sin prejuicio de las competencias de otros Departamentos”, etc., etc., etc. Ah, y hay que mantener el Senado o Cámara Alta, con sus pinganillos para versiones idiomáticas foráneas, ¡qué coño! (Siempre con perdón. No, aún no se ha cerrado esa Cámara, aunque muchos ciudadanos están pendientes de que se cuelgue, en el frontispicio de su sede, un letrero que diga algo así como “Se Alquila” o “Se vende”).

Concluye mi señoría advirtiéndole al «personal» que se la están jugando. Que estamos ya ahítos de que nos digan, tanto unos como otros, lo de los brotes verdes. Que como se líe, estos conflictos se sabe cómo empiezan, pero no cómo van a acabar. Quousque tandem abutere, don Mariano et don Alfredo, patientia nostra? ¿Hasta cuándo? Que se acabe la corrupción, ¡YA! ¿O no?

29-11-2012.

Conozcan también «Tolerancia cero en trinque, defraudación y despilfarro» y .«Putrefacción»

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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