Decía ayer sabiamente mi señoría que hoy, si procedía, les iba a torturar con otra chirigota. Y es lo que toca. Por eso estoy aquí garrapateándola ya para que luego no digan vuesarcedes que uno no cumple. Es decir, ni vuesarcedes ni el Presidente del Gobierno que es a quien de momento estoy tratando de convencer para que me nombre ministro, aunque de cualquier forma uno ya va estando cada vez más mosqueado porque algo huele a podrido, y no precisamente en Dinamarca, querido Hamlet, sino en España. Tan es así que mi señoría está pensando si merecerá la pena completar el curriculum que empezó a pergeñar ayer… Pero hombre, si es que, por lo que leo y veo, el doctor don Pedro en su tarea de elegir a las ´miembras´ y miembros -sí, el Jefe del Ejecutivo, quién si no- ya ha empezado a desviarse de la trayectoria que se creía que iba a seguir. Y eso no se hace, caramba. Y es que el doctor Sánchez, por lo que se dice, está saltándose a la torera incluso compromisos que tenía con el líder de Unidas podemos. Acerca, por ejemplo, del número de vicepresidencias dice Carlos Herrera hoy en el ABC: ”De momento sabemos que ha querido descafeinar a Iglesias haciendo cuarta vicepresidenta a una responsable política como Teresa Ribera, la simple que propone como avance ecológico prohibir la caza y los toros”. Y en el telediario de RTVE ya se ha informado este mediodía que de los 23 miembros que se va a componer el Gobierno solo quedan tres por conocer aún, así es que ´malorum causa´, o sea, que aunque mi señoría haya dicho en la chirigota o cuchufleta de ayer que “… a mi señoría con que quede uno le basta con tal de que me lo otorgue a mí”, la verdad es que en este momento, quedando solo tres posibilidades mucho me temo que a uno le dejan en la calle. Así es que, habiendo llegado prácticamente el momento de “lasciate ogni speranza voi que entrate” mi señoría se ve en la necesidad de sincerarse con el todavía Presidente del Consejo de Ministras y Ministros (¿todavía, si apenas lleva un par de días como baranda mayor del tinglado?); repito, en la necesidad de sincerarse con él, hágolo, o sea, lo hago con unos ripios propios que pergeñé para otras ocasiones en que tampoco me hicieron caso Presidentes como el señor Rodríguez Zapatero o el señor Rajoy, ripios que dicen: “Si usted ministro no me hace / teniendo ahora la ocasión, / está claro el desenlace: / me voy a la oposición”.
Y así concluye la parleta hodierna, no sin antes no lamentar que no se me dé una cartera ministerial -si no se me da-, porque con un proceder así, a quien se perjudica no es al aspirante, es decir, a mi sino a la sociedad española, que tanto mola. ¿O no?
10-01-2020.
