Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

¿Vuesarcedes no han sintagmas desopilantes? Pues, ¡adelante!

Fue Yolanda Diaz, Vicepresidenta ella del Gobierno de España y ministra de Trabajo y Economía Social la que, hace unos días, difundió un video que provocó un debate en las redes sociales al proponer trabajar con el concepto “matria” en lugar de hacerlo sobre el concepto “patria”. Y en él decía:

«Tenemos una enorme tarea de concitar una España que sea un auténtico proyecto de convivencia, no construido solo sobre las identidades, porque España es compleja. Y cuando digo que es compleja no quiero decir que sea complicada, que lo es. Es compleja porque es plural, y ese modelo de sociedad de convivencia que se llama España tiene que ser plural. Pues me gustaría que abandonásemos quizás la carga pesada del concepto “patria” para trabajar sobre el concepto “matria”.  La “matria” es algo que cuida, que trata por igual a todas las partes, que no discrimina a nadie porque hable una lengua determinada fundamentada en algo que me construye a mí misma, que es el diálogo. Y aquí es muy importante también que los derechos sean bidireccionales. Lo dice una gallega que tiene enormes dificultades de acceso al derecho de movilidad, de comunicarse, por ejemplo, con el resto del país. Pues esto también es hablar de la sociedad de convivencia, no en términos identitarios sino en términos de “matria”, de acogimiento, de cuidados, de respetarnos.

En la mesa de diálogo, que va a empezar en septiembre, a mí me gustaría que este debate sobre la sociedad de convivencia que se llama España, no solo puede centrarse en Cataluña (aunque no vamos a resolver el problema de España si no resolvemos el de Cataluña) pero me gustaría que se resolviese con todas las “Galicias” dentro, con todas las “Cataluñas” dentro y con todas las “Españas” dentro».  

Bueno, pues apenas transcurridos tres días de tal evento, este que lo es, mi señoría, recibió un WhatsApp, es decir, fui “WhatsAppeado” con el texto siguiente, anónimo él, que decía esto:

«Cavilaba la filóloga Vicepresidenta del Gobierno, doña Yolanda, sobre la inspirada Epifanía que ha vivido en su espíritu, al haber tenido la brillante ocurrencia de sugerir la sustitución de la apolillada y machista palabra “patria” por “matria”, mucho más acorde con la sensibilidad actual y, sobre todo, con la de ella en particular.

 De esta forma, de prosperar la propuesta lexicográfica de Doña Yolanda, cuando una ´conmatriota´ sufra un accidente en el extranjero, se pondrá inmediatamente en marcha el operativo para su ´rematriación´.

 En adelante, las prendas de vestir se confeccionarían a través de ´matrones´. A su vez, el nuevo termino generaría automáticamente, en cascada, una serie de neologismos derivados, tanto positivos como negativos: ´matriotismo´, ´matriota´, ´matrioterismo´, ´matriotero´, …

Si la actividad consiste en defender y proteger, amparar y favorecer a una institución, una iniciativa o una actividad comercial con fines publicitarios pasaría a ser “matrocinar” con la consiguiente secuela de términos “matrocinio”, “matrocinador” , “matronazgo”, …

Don Vito Corleone pasaría a ser llamado “El Matrino” y Hacienda pediría a los políticos que, antes de tomar posesión de sus cargos respectivos hiciesen la declaración pública de sus bienes , es decir, de su “matrimonio”.

Prosiguiendo con este criterio, el Papa debería pasar a “el Mama”- si bien esto plantearía, durante la celebración de los Cónclaves, la embarazosa situación de referirse a aquellos Cardenales a los que se considerase “mamables”. Las personas simples y fáciles de engañar serían calificadas de ”mamanatas” y las simplezas que dijeran serían “mamarruchas”

Los pueblos indígenas de Papuasia – en adelante “Mamuasia”- hasta ahora denominados “papues” pasarían a denominarse “mamues”.

 Y, por último, en el improbable caso de que, en vista de la   equiparación de derechos y obligaciones entre ambos sexos, el Gobierno se decidiese a establecer, para defensa de la “Matria” un Servicio Militar obligatorio, solo para chicas, dicho servicio no se llamaría coloquialmente “la Mili” sino “la Pili”.

En verdad, grandes momentos de gran calado histórico, estamos viviendo».

Y así terminaba ese “Whats-Appeado” a que referido me he ut supra. Ahora, mi señoría se calla y espera que algún filólogo de vuesarcedes nos proporcione ´palabros´ que puedan sustituir a palabras para conseguir sintagmas así de desopilantes. ¿O no?

 

23-07-2021.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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