La tradicional imagen de la pirámide alimentaria, que tenía los cereales en la base y la carne en la cúspide, ha dado un vuelco que trasciende lo visual para adentrarse en lo cultural.
En Estados Unidos, la nueva guía oficial sitúa proteínas, mantequilla y lácteos enteros en el núcleo del plato, relegando el azúcar a un rincón donde reflexionar sobre su pasado y eliminando de la ecuación los ultraprocesados.
El lema político que acompaña esta propuesta, Make America Healthy Again, deja claro que no solo se trata de nutrición; también es un mensaje ideológico.
La cuestión que ahora ronda por los comedores escolares, consultas médicas y redes sociales es directa y explosiva: ¿qué piensan realmente los expertos sobre esta nueva pirámide alimentaria promovida por Trump y liderada por Robert F. Kennedy Jr.?
Las reacciones van desde aplausos hasta cejas levantadas, acompañadas de advertencias sobre el peligro de transformar un debate científico complejo en un símbolo de guerra cultural.
Qué cambia exactamente en la “pirámide de Trump”
Las nuevas Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025‑2030 introducen una pirámide invertida que reduce los antiguos seis grupos a tres grandes categorías:
- proteínas, lácteos y grasas consideradas saludables
- frutas y verduras
- cereales integrales, ahora relegados a un espacio menor
En el nuevo gráfico no hay rastro de ultraprocesados ni dulces, mientras que los cereales —que antes ocupaban la base— quedan visualmente relegados. Sin embargo, el texto técnico recomienda consumir entre 2 y 4 raciones diarias de cereales integrales.
Algunos cambios destacados son:
- Proteína como protagonista
- Se sugiere consumir entre 1,2 y 1,6 g de proteína por kilo de peso corporal al día, una cifra notablemente superior a las recomendaciones anteriores.
- Se priorizan alimentos como huevos, aves, pescado, carne roja, marisco, lácteos enteros, además de legumbres, frutos secos y soja.
- Retorno a las grasas “tradicionales”
- Se aconseja cocinar con mantequilla o sebo de vacuno, además del aceite de oliva, y se fomenta el consumo de lácteos enteros sin azúcares añadidos.
- Aunque se mantiene teóricamente el límite clásico del 10 % de calorías provenientes de grasas saturadas, se insta a “priorizar” alimentos ricos en estas grasas como queso curado o carne roja.
- Guerra abierta al azúcar y a los ultraprocesados
- Se refuerza el mensaje contra el azúcar añadido y las bebidas azucaradas.
- Se recomienda no introducir azúcar añadido en la dieta infantil hasta los 10 años, en contraste con los dos años sugeridos anteriormente.
- Se aconseja minimizar al máximo los alimentos “altamente procesados”: snacks dulces y salados, bebidas azucaradas, productos con colorantes sintéticos, edulcorantes bajos en calorías y conservantes artificiales.
- Alcohol y carbohidratos refinados bajo scrutinio
- El mensaje es claro: “beber menos alcohol”, aunque sin cifras concretas, lo cual algunos expertos consideran poco claro.
- Se pide reducir drásticamente pan blanco, desayunos preparados, tortillas de harina, galletas saladas y otros productos refinados.
- Advertencias sobre dietas vegetarianas y veganas
- El documento incluye una advertencia explícita sobre posibles déficits nutricionales (vitaminas A, D, E, B12; hierro; calcio; zinc; proteínas) en dietas sin productos animales si no son bien planificadas.
Paralelamente, el gobierno presenta todo esto como parte de una campaña por la “comida real”, frente a una crisis sanitaria que afecta a más del 70 % de adultos con sobrepeso u obesidad y casi uno de cada tres adolescentes con prediabetes.
Lo que muchos nutricionistas celebran
A pesar del revuelo generado por su presentación, un sector del ámbito nutricional considera que esta nueva orientación presenta avances relevantes.
Entre las valoraciones positivas destacan:
- Menos azúcar y menos ultraprocesados
- El énfasis puesto contra las bebidas azucaradas y productos muy procesados coincide con el consenso científico internacional que asocia estos alimentos con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
- La recomendación de retrasar la introducción del azúcar añadido durante la infancia junto con la idea de “consumir alimentos reconocibles preparados en casa” obtiene amplio respaldo entre los especialistas.
- Más proteína… pero con matices
- Algunos nutricionistas apuntan que aumentar la ingesta de proteínas de calidad mientras se reducen carbohidratos refinados podría facilitar el control del apetito y del peso. Todo ello debe ir acompañado del consumo adecuado de verduras y frutas.
- Expertos consultados opinan que esta pirámide “corrige el error” cometido al culpabilizar a la carne o las grasas por problemas cardíacos pasados e valoran positivamente desplazar a los carbohidratos refinados del centro alimentario.
- Enfoque en alimentos integrales
- La atención prestada a cereales integrales junto con frutas y verduras concuerda con muchas propuestas sobre dieta mediterránea adaptada o patrones basados en “comida real”.
En resumen: menos refrescos e ingredientes ultraprocesados; más comida casera junto a frutas frescas y proteínas ricas en nutrientes. En teoría esto se alinea bastante bien con la evidencia científica disponible.
Donde surgen las preocupaciones: grasa saturada, carne roja y política
Un sector diverso de expertos —que incluye especialistas en salud pública y cardiología— observa esta nueva pirámide con inquietud.
Las críticas principales se centran en varios aspectos:
- Mensaje contradictorio sobre grasas saturadas
- Aunque se mantiene formalmente el límite del 10 % para calorías provenientes de grasas saturadas, también se insta a “priorizar” alimentos que fácilmente superan esa cifra como un filete grande o queso curado.
- Organizaciones dedicadas a la salud pública advierten que este mensaje dual puede confundir al público generalizando erróneamente su relación con el colesterol LDL y riesgos cardiovasculares asociados.
- Promoción evidente de carne roja y lácteos enteros
- Si bien ha habido matices respecto a estos alimentos últimamente, muchas guías internacionales aún sugieren limitar carnes rojas —especialmente las procesadas— así como priorizar lácteos bajos en grasa para personas con riesgo cardiovascular.
- Diversos dietistas-nutricionistas han señalado que visualmente esta pirámide “sobrerrepresenta” tanto la carne como las grasas saturadas respecto a lo recomendado por su propio texto técnico.
- Conflictos de interés e intereses políticos
- Al menos dos expertos involucrados han tenido vínculos financieros con industrias cárnicas o lácteas lo cual ha suscitado sospechas acerca del sesgo del mensaje presentado.
- Esta reforma llega envuelta dentro del movimiento MAHA (Make America Healthy Again) que mezcla reivindicaciones por alimentación “limpia” junto con escepticismo hacia vacunas e intensas críticas hacia la industria farmacéutica.
- Además sugiere también “apoyar agricultores estadounidenses” quienes producen comida real; esto es visto como un guiño hacia el corazón rural del país tanto económico como culturalmente hablando.
- Ambigüedad respecto al alcohol e interpretación errónea potencial
- La recomendación vaga sobre “beber menos” sin cifras concretas contrasta notablemente con otras guías internacionales que sí especifican límites diarios o semanales claros.,,
Para muchos expertos hay preocupación no solo sobre lo recomendado sino también sobre cómo será percibido por la población: si queda claro solo lo positivo (carne libre) sin advertencias adecuadas podría llevar justo al efecto contrario al deseado.
Nutrición, dietas y la eterna batalla del “villano” en el plato
Este cambio llega justo cuando el debate público sobre nutrición y dietas avanza entre titulares llamativos: primero fueron las grasas; luego los carbohidratos; después llegó el gluten; más tarde fue el azúcar; ahora enfrentamos cuánta cantidad podemos consumir sin convertir nuestra nevera en un campo minado.
Los expertos más cautelosos recuerdan algunos principios fundamentales:
- Ningún nutriente aislado puede explicar por sí solo la epidemia actual relacionada con obesidad: importa más bien el conjunto global alimentario junto a actividad física adecuada así como calidad del sueño.
- Para buena parte de la población una combinación equilibrada entre:
- abundancia verduras/frutas
- proteínas adecuadas (incluyendo vegetales)
- cereales integrales
- grasas saludables (aceite oliva; frutos secos; pescado azul)
- escasez ultraprocesados/bebidas azucaradas
sigue siendo una opción segura independientemente del formato piramidal utilizado. ,,,,,
Lo cierto es que esta nueva guía introduce una clara declaración contra ultraprocesados así como excesivo consumo azucarado desde uno de los países más influyentes globalmente. Si logran eliminar refrescos/snacks muy procesados dentro escuelas estadounidenses mientras aumentan platos legumbres/verduras/proteínas sin rebozarlos ni agregar salsas azucaradas podría tener repercusiones significativas. ,,,
Curiosidades e historias científicas alrededor de la nueva pirámide
La historia detrás esta renovada pirámide alimentaria incluye detalles interesantes:
- La nueva imagen resulta ser una pirámide invertida minimalista, compuesta por tres bloques. El propio secretario de Salud —Robert F. Kennedy Jr.— defendió este enfoque afirmando que «la pirámide ya estaba patas arriba», simplemente han devuelto su forma original.» ,
- Durante su lanzamiento oficial se mencionó una «emergencia sanitaria nacional» recordando cómo casi el noventa por ciento gasto sanitario destina enfermedades crónicas muchas asociadas dieta/estilo vida.
- A pesar críticas recibidas formalmente respaldó nuevas directrices Asociación Médica Estadounidense algo sorprendente considerando choques previos entre ellos/él otros temas (vacunas infantiles).
- Influencers dentro movimiento MAHA celebraron presentación redes sociales pareciendo trofeo merecido. Una conocida figura —Vani Hari (“Food Babe”)— llegó afirmar parecía «hecha medida».
- En España nutriocionistas mediáticos como Carlos Ríos, celebraron especialmente parte anti-ultraprocesados aunque manteniendo reservas respecto protagonismo carne roja/grasas saturadas.
- Desde perspectiva histórica no es primera vez guía alimentaria genera controversia. Las primeras versiones años noventa fueron criticadas otorgando demasiado peso cereales refinados; actualmente péndulo parece desplazarse hacia otro extremo resaltando proteína/grasa mientras señala carbohidratos refinados sospechosos habituales. ,,,
La nueva pirámide presentada bajo administración Trump encapsula perfectamente momento actual ciencia nutricional: datos evolucionando constantemente intereses económicos presentes debates políticos intensificados… mientras millones personas intentan decidir diariamente qué poner realmente plato sin necesidad abrir tratado bioquímico completo.

