¿Existe un problema de radiactividad en los alimentos en España?

Estos son las alimentos radioactivos que comes cada día y no lo sabes

Puede existir en ciertos alimentos populares y la importancia de tomar medidas al respecto

La radiación en el plato

¿Existe un problema de radiactividad en los alimentos en España? Hay quienes juran lo contrario, pero si bien es verdad que no se trata de una emergencia nacional, si que debemos levantar la voz de alarma sobre la contaminación que puede existir en ciertos alimentos populares y la importancia de tomar medidas al respecto. La principal cuestión de interés son los residuos nucleares y pueden aparecer de forma directa o indirecta como ocurrió en su momento en los casos más preocupantes de nuestra historia reciente, Chernobyl y Fukushima.

Pescado tóxico

Desde el Lejano Oriente nos llega el pescado congelado y enlatado que viene a las mesas españolas a través de una gran proceso de distribución. Aquí debemos prestar especial atención al atún pescado en el Océano Pacífico. Y es que no podemos olvidar el desastre nuclear de 2011 y las deficitarias medidas llevadas a cabo para salvar el ecosistema de la zona devastada por el tsunami, según recoge Excite hoy 27 de enero de 2017.

Leche contaminada

No hace tanto de la noticia del descubrimiento de residuos radiactivos en la leche producida en Bielorrusia, 30 años después de la explosión del reactor de Chernobyl, en el centro de Ucrania. El problema es preocupante, porque los alimentos entran y circulan en el mercado de la ‘zona de la Unión Europea’, por lo que algunas trazas de contaminación pueden haber permanecido en suelo español.

Productos lácteos en riesgo

Las autoridades competentes deberían aumentar la vigilancia sobre los derivados de la leche, como por ejemplo, el queso. Sobre todo porque muchos de los quesos que se producen en el extranjero no usan, como es lógico, leche española. Por citar un caso preocupante, en Francia todavía existen plantas de energía nuclear activas y la contaminación de residuos puede llegar a territorios de granjas donde sus productos pueden verse afectados, por no hablar de que también puede filtrarse por el suelo y por las aguas subterráneas.

 

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Alarma en la carne de jabalí

El caso de la carne de jabalí contaminada con Cesio 137 también merece una reflexión aparte: las trazas de isótopos radiactivos que se encuentran en los restos de los animales criados o cazados en Italia, nos hace pensar que quizá se trate del efecto tardío de una nube tóxica en la carne de dicho animal tras el accidente en Ucrania por las lluvias y nevadas de 1985, o que se deba a la contaminación de los piensos importados desde el extranjero. En ambos casos, debemos hacer una llamada de atención a los consumidores de este tipo de alimentos.

Comer setas es todavía más inseguro que antes

Se ha demostrado científicamente que las capas menos superficiales del suelo en algunas zonas del país han empeorado desde que se propagó la contaminación por el subsuelo a causa de lo de Chernobyl 30 años atrás. Todavía contienen residuos que afectan a las setas, colocándolas en la lista negra de los alimentos amenazados por la contaminación.

La radiactividad en el sótano

En el caso de las bayas ocurre lo mismo. Esta comida deliciosa que crece de la tierra tampoco queda excluida del peligro de recibir radiactividad.

Ensalada al uranio

Finalmente las verduras: según las autoridades sanitarias, es posible que exista la presencia de uranio en el aire que circula por las acelgas, las espinacas y casi cualquier ingrediente que lleva la ensalada.

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