¡Alimentos que no debes ni oler si quieres adelgazar!

¡Alimentos que no debes ni oler si quieres adelgazar!
Alimentos YT

1. El azúcar

Vamos con lo básico: di no, no y no al azúcar. El azúcar de mesa, especialmente el blanco, aporta calorías a tu dieta sin darte a cambio ningún nutriente beneficioso: ni vitaminas, ni minerales, ni siquiera sacia, es decir, que no te quita el hambre. Vamos, que son calorías gratuitas que te metes al cuerpo sin obtener ningún beneficio.

En vez de azúcar, utiliza edulcorantes artificiales, como la sacarina, o naturales, como la estevia, que aportan dulzor y no tienen calorías. Incluso puedes optar, con moderación, por la miel, que sí tiene calorías pero también tiene otras cosas, como antioxidantes o minerales.

2. Los refrescos azucarados

Volvemos otra vez al mismo problema que teníamos con el azúcar: los refrescos, sodas y zumos envasados tienen una enorme cantidad de azúcar añadido (aunque no lo veas, está ahí) y muy pocos, si es que tienen alguno, nutrientes. Es decir, que de nuevo estás consumiendo calorías sin ningún beneficio, justo cuando deberías hacer lo contrario: limitar las calorías y buscar siempre aquellas que te aporten nutrientes beneficiosos, según td.

Así que aléjate de la tentadora máquina de cocacola y búscate alternativas. Para empezar, el agua: fresca, hidrantante ¡y barata! Si con el agua sola te aburres (a todos nos pasa a veces) prueba a beber infusiones frías o calientes, con un poco de edulcorante si lo necesitas. Los zumos naturales sin azúcar añadido también son una buena opción.

3. Los fritos

Los alimentos fritos son algo muy socorrido: pescados, patatas, pollo, croquetas… No seremos nosotras las que recomendemos un NO a unas buenas croquetas, pero reducir los fritos al máximo sería lo más apropiado si queremos perder peso. En el proceso de freído los alimentos absorben mucha grasa y calorías, así que es mejor encontrar otra forma de cocinar los alimentos.

Hacemos aquí hincapié en aquellos alimentos que nos llegan ya fritos y envasados, como las patatas fritas o los frutos secos fritos. Estos alimentos se producen añadiéndoles grandes cantidades de sal y harinas procesadas, así que no solo no te ayudan a adelgazar, sino que además introducen en tu cuerpo ingredientes con efectos perjudiciales.

Claro que resistirse a unas patatas fritas, doraditas y crujientes, no es tan fácil. ¿Y si pruebas a hornearlas en vez de freírlas? Te quedarán también crujientes y doradas pero te evitarás las grasas y las calorías. Anímate a probarlas, aquí tienes una receta.

4. El alcohol

El consumo de alcohol debería ser siempre el mínimo posible, y aun más si queremos adelgazar. El alcohol, al contener azúcares, nos trae calorías sin aportarnos nada más.

Pero es que además, ¿quién no ha vuelto a casa de madrugada alguna vez con unas copas de más y ha ido directamente a atracar la nevera? Esto es porque beber alcohol generalmente nos afloja el autocontrol y nos da hambre. Precisamente lo que debemos evitar si queremos quitarnos unos kilos de encima.

5. El fiambre

La carne, en su justa medida, forma parte de cualquier dieta saludable siempre que no seamos vegetarianas o veganas. Pero hay que dejar claro que algunas cosas que consideramos carne en realidad no lo son: el jamón, el chorizo, el lomo embuchado, el salchichón, las salchichas o el bacon entre otros.

Esto es lo que llamamos fiambre o carnes procesadas, y en su producción se emplean sal, azúcares y grasas que hacen estos productos poco recomendables si queremos adelgazar.

Si eres de las que no puede renunciar a un poco de jamón cuando se lo ponen delante, bienvenida al club. Pero recuerda tomarlo siempre con moderación, solo de vez en cuando y que sea siempre de buena calidad.

6. Alimentos procesados

Desde la comida rápida hasta la bollería industrial pasando por los alimentos precocinados: como regla general, todo aquello que haya requerido un alto grado de procesamiento antes de llegar a tu despensa es mejor evitarlo.

El procesamiento de los alimentos supone su transformación de productos que podríamos llamar enteros y naturales (aunque prácticamente nada de lo que comemos se encuentra así en la naturaleza) en otros transformados para ser más atractivos, más sabrosos o más sencillos de comer. Esto no tiene nada de malo en principio, pero el problema es que para conseguirlo normalmente se le añaden sal, grasas y azúcares además de potenciadores de sabor y otros aditivos.

Ojo porque los potenciadores y aditivos no suponen ningún peligro para la salud cuando se utilizan dentro de los límites que marca la ley. Pero en muchos casos su función es que un alimento nos sepa mucho mejor y su textura nos encante… En definitiva, que nos enganchemos a él, y eso es un torpedo directo a la línea de flotación de nuestro esfuerzo por adelgazar.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído