Hay sentencias, como la del Supremo con el alcalde comunista de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, que parecen seguir aquella afirmación del fiscal general de Zapatero, Cándido Conde-Pumpido, según la cual “las togas deben mancharse con el polvo del camino”, y por tanto adaptarse a la variable situación política.
Sánchez Gordillo, propuesto por varios dirigentes de Podemos como conmilitón, vio limitada por el Supremo a una multa de 1.200 euros la condena de cárcel impuesta por el Tribunal Superior andaluz por asaltar y tomar durante 18 días una finca militar en 2012, desobedeciendo toda orden de desalojo.
La carrera de Sánchez Gordillo en desacatos, agresiones e ilegalidades es abundante, pero las togas adaptadas a la política comenzaron a exonerarlo a él, y siguen crecientemente con la absolución, por ejemplo, de quienes atacan brutalmente a la policía, como los antisistema que pretendieron asaltar el Congreso.
Parece que algunos jueces manchan las togas pensando en ser recompensados cuando llegue Podemos…
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