Ser tan espontáneo hace atractivo en todo el mundo al Papa Francisco, pero a veces desconcierta, como cuando sin justificar ningún asesinato en nombre de una religión, dice entender la ira de quienes se sienten heridos por los que la insultan.
En el avión que lo llevaba este jueves a Filipinas bromeó: “Si mi querido amigo el doctor Gasbarri (miembro de su séquito, al que miraba sonriente), ofendiera a mi madre, esperaría un puñetazo. De la misma manera no se puede desafiar, ofender o ridiculizar la fe de otros”.
En esta frase, tan humana, se detecta el origen italoamericano de Jorge Mario Bergoglio, que acaba de cumplir 78 años, la mayor parte de los cuales los vivió en Argentina, donde una madre es lo más sagrado, y para los católicos casi como la Virgen María.
Un papa andaluz nunca diría algo así, y menos si fuera de Cádiz…
Siga leyendo aquí y vea a Salas
…
