Estos días vemos las imágenes de los yihadistas del Ejército Islámico decapitar e incinerar vivas a multitud de personas y destruir figuras de arte asirio de hasta tres mil años de antigüedad.
Pensamos que es difícil que pueda haber gente así entre nosotros, pero no. Vea usted el documental “1980”, de Iñaki Arteta, con la historia de ETA, que aquel año asesinó al menos a 98 seres humanos y secuestró a 22.
ETA era la expresión de una guerra santa, de una yihad patriótica y religiosa que llevó a crímenes horribles estimulados o, al menos, comprendidos y disculpados por parte del clero vasco…
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