Junto con la corrupción personal y colectiva de políticos o sindicalistas como los de los casos Gürtel, Pretoria, Palau, Mercasevilla o los ERE andaluces, hay una putrefacción que ni siquiera la tenemos en cuenta: la del patriotismo localista, la endogamia colectiva que nos envuelve y arruina, y que ampliándose en círculos llega al nacionalismo más absurdo.
En Galicia hay tres aeropuertos deficitarios por su poco tráfico, y en Oporto, Portugal, hay otro que está a 152 kilómetros de Vigo, la ciudad más cercana, a 232 de Santiago y a 301 de Coruña.
Pues ese es el que más usan los gallegos, según el alcalde de esa ciudad, mientras que el aeropuerto de Vigo está a 90 kilómetros del de Santiago, y este a 75 del de Coruña.
La rivalidad localista le ha facilitado el negocio a una ciudad comparativamente lejanísima…
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