rogresista, como define la Academia, significa persona o colectividad, “de ideas y actitudes avanzadas”, pero el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, le llama así a dos ideologías reaccionarias, los nacionalistas y los chavistas de Podemos, con las que quiere aliarse para gobernar.
El objetivo de los nacionalistas es volver a la endogamia tribal para la que los demás ciudadanos son diferentes, ocasionalmente hostiles o enemigos, y el de los podemitas es “asaltar el cielo” destruyendo la Constitución de 1978 para imponer una chavista.
Hay palabras atractivas que traen consigo ideas positivas, como esta, recordada desde mediados del siglo XIX gracias a la Revolución Liberal cuyo padre fue Juan Álvarez Mendizábal y, precisamente, al Partido Progresista.
Pero, bien manipuladas, las palabras pueden significar lo contrario, como aceptar que el egoísmo nacionalista, y el chavismo-castrismo de Podemos pueden facilitar cualquier avance, cuando lo que han tocado lo han convertido en desastre.
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