Después de tres décadas de investigaciones exhaustivas la ciencia ha confirmado que las plantas transgénicas son tan sanas como las llamados naturales, y que gracias a ellas erradican el hambre y algunas enfermedades en áreas pobres del planeta.
Lo que demuestra que quienes han defendido las mutaciones genéticas de los alimentos eran progresistas, y que quienes se han opuesto, reaccionarios, responsables de millones de muertes por hambre al dificultar el progreso.
Una ideología progresista es la que trata de conseguir el bienestar humano mejorando la calidad de vida de las personas y sin dañar a la naturaleza, y es reaccionario lo que retrase lo que mejore el bienestar humano, aunque se diga ecologista.
Por eso es progresista, por ejemplo, el arroz dorado, transgénico que ha alimentado a grandes masas de personas y evitado la ceguera a millones de niños. Fue creado en 1999 por Peter Beye, profesor de la Universidad de Friburgo e Ingo Potrykus, de la Escuela Politécnica Federal de Zurich.
Además de crecer en terrenos antes improductivos…
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