De acertar los sondeos de dos periódicos de Madrid que vaticinan que UP superará al PSOE el día 26, podrá decirse que buena parte de los españoles ha decidido lanzarse a un barranco de aguas violentas al grito de “De perdidos, al río. Unidos, podemos”.
Será consecuencia de la idea de que si el PSOE, la izquierda moderada de Felipe González, quiere ser ahora ultraizquierda bajo Pedro Sánchez, seámosla de verdad y elijamos al genuino ultra, Pablo Manuel Iglesias Turrión.
Cuando vean que los mata la experiencia grecovenezolana, Turrión los convencerá de que culpen a la OTAN, la Troika, la Comisión Europea, el euro, Israel, el egoísmo capitalista de quienes ganan 15.000 euros al año y los obispos; al Papa Francisco, no.
Nunca se acusarán ellos mismos por elegir a un gurú telepredicador que ha logrado que buena parte de este país crea en los milagros de su secta destructiva.
El triunfo del guía espiritual de la pachamama, hare-hare, amor y sonrisas falsas, nace de la falta de sentido común y perspicacia de su electorado, que desdeña las desgracias de Grecia o del chavismo, tan comunista como el soviético de Alberto Garzón e Izquierda Unida…
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