‘La última noche con mi hermano’, vuelve el mejor Sanzol

'La última noche con mi hermano', vuelve el mejor Sanzol

Este año la temporada viene densa y tras otros dramas en cartelera llega el que les supera en factura y autenticidad. Las relaciones fraternales y el cáncer terminal articulan esta tragicomedia urbana de excelentes texto, puesta en escena e interpretación. Alfredo Sanzol Sanz (Pamplona, 1972) confirma su buen hacer autoral, mejor que el de dirigir el Centro Dramático Nacional desde hace seis años.

Su propuesta es dura de pelar a pesar de no cargar las tintas, a pesar del tono agridulce que lo impregna todo. Pero su realismo y densidad exigen del espectador bajarse del tono superficial y festivo con que acude al teatro para enfrentar asuntos de calado. A una mujer madura la diagnostican un avanzado cáncer de ovarios y su hermano, su cuñada y sus dos sobrinos tejen a su alrededor cariño y compañía lo mejor que pueden. A la estrecha relación de los hermanos Nagore y Alberto Oyarbide se unirán paralelas otras historias de hermanos, la estropeada de la cuñada Ainhoa con su hermano Claudio Iturbe, y la palpitante de sus sobrinos Naia y Oier. Toda la gama de las relaciones fraternales, tan complicadas por el paso del tiempo, tan frágiles y a menudo tan convencionales. Son dos temas que se entrelazan en un argumento sólidamente construido y unos diálogos y situaciones que convencen desde el primer momento. Estamos ante el mejor teatro del que somos capaces hoy en España y eso vence lo duro del tema y la duración de la propuesta, en la que todo está tan medido que no sobra una lágrima ni un minuto.

El autor se ha explicado así: ‘En diciembre del año pasado murió el hermano de una amiga. Hablando con ella, me contó que había pasado la última noche acompañando a su hermano y me dijo que esa experiencia había cambiado totalmente su manera de ver la vida, de entender la muerte y de pensar sobre el sentido que quería darle al hecho de vivir. Cuando la escuchaba, se encendió dentro de mí este título: La última noche con mi hermano, y creo que se lo dije al mismo tiempo que hablábamos, sin pensarlo demasiado. A ella le gustó la idea de que yo hiciera una obra con este título y siguió contándome detalles sobre lo terrible de la pérdida y sobre las sensaciones que la habían asaltado, incluidas las más extrañas: las que tenían que ver con lo cómico’.

Y si el texto es sobresaliente, de la puesta en escena no podemos decir menos. Si bien la escenografía de Blanca Añón es sencilla -salvo el detalle rompedor del agujero del fondo por donde aparece un bosque, la sucesión de escenas, la forma con que se introducen los escasos e ilustrativos detalles de las mismas y todo el movimiento actoral de Amaya Galeote son de primera categoría, de lo que se viene echando en falta en nuestros escenarios cada vez más sosos e insulsos. Y todo ello ayudado por una iluminación precisa de Pedro Yagüe, un vestuario variado de Vanessa Actif, una música sutil de Fernando Velázquez con un irrupción roquera de lo más inspirada, más el buen sonido de Sandra Vicente y la correcta caracterización de Chema Noci.

Y el reparto actúa a lo grande, dosificando, matizando y captando la naturaleza humana. Sin duda hay que comenzar mencionando a Nuria Mencía (el autor tenía ganas de trabajar con ella) que vive el golpe fatal que sufre Nagore como deben ser estas cosas, como todo el mundo ha visto pasarle cerca. Pero igualmente Jesús Noguero está inmenso en el papel de su hermano, y Elisabet Gelabert, Ariadna Llobet y Biel Montoro le acompañan con enorme solvencia. A Cristóbal Suárez le toca el papel menos agradecido, el de ese hermano rencoroso que no termina de superar sus prejuicios, en el que Sanzol personifica el añadido políticamente correcto de las secuelas no resueltas del drama vasco, en las que en su afán de agradar al ministro de Cultura plurinacional de ‘Catalunya en Comú’ y al gobierno actual basado en la alianza del antifranquismo añejo con el separatismo vasco, alimenta ese relato falso del terrorismo de ETA como respuesta a la opresión del malvado estado español. Resulta secundario en el desarrollo de la obra pero no por ello menos sobrante y lamentable.

Naturalmente, la obra tiene algunos defectos de fondo y forma, pero se impone decir que estamos ante una gran propuesta, tras sus anteriores ‘Ensimismada’ (2024) y ‘Fundamentalmente fantasías para la resistencia’ (2023), y que nos ha recordado aquella sobresaliente ‘El bar que se tragó a todos los españoles’ de hace cinco años en la que ya actuaban mucho y bien Mencía y Noguero. El amor es un tema tan manido y maltratado que despierta desconfianza cuando sube a los escenarios. El amor entre hermanos, el fraternal, es asunto delicado en el que existen todas las variantes y una gama enorme de sentimientos por encima y debajo de la fuerza de la sangre. Y esa llamada fraternidad universal, el menos cumplido del propósito ‘libertad, igualdad y fraternidad’ que inauguró el siglo XIX, esa idea de que toda la humanidad forma parte de la misma familia, es un concepto quizás anticuado y obsoleto, quizás imposible de cumplir tras tantos experimentos fallidos. ‘Me pregunto cómo la vivencia de la hermandad privada afecta a la vida pública y de qué manera las relaciones de fraternidad en lo público influyen en lo privado’, se plantea Sanzol. Pero para no complicar las cosas, no lo plantea en la obra.

El bar que se tragó a todos los españoles

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 8
Texto: 9
Dramaturgia: 9
Dirección: 9
Interpretación: 9
Escenografía: 8
Música: 8
Producción: 9
Información a los medios: 8
Programa de mano: 8

Teatro María Guerrero | Sala Grande
La última noche con mi hermano
Texto y dirección Alfredo Sanzol
13 FEB – 5 ABR 2026
De martes a domingo a las 20:00 | Duración: 2 h 20 min aprox.

Reparto
Elisabet Gelabert (Ainhoa Iturbe Sáez y Rosa La Curandera), Ariadna Llobet (Nahia Oyarbide Montero y Vecina), Nuria Mencía (Nagore Oyarbide Sola), Biel Montoro (Oier Miró Iturbe), Jesús Noguero (Alberto Oyarbide Sola) y Cristóbal Suárez (Claudio Iturbe Sáez)

Escenografía Blanca Añón
Iluminación Pedro Yagüe
Vestuario Vanessa Actif
Música Fernando Velázquez
Sonido Sandra Vicente
Movimiento Amaya Galeote
Caracterización Chema Noci
Producción Centro Dramático Nacional y Teatre Nacional de Catalunya
Encuentro con el equipo artístico: jueves 26 FEB 2026
Funciones accesibles: 5 y 6 MAR 2026 SUB+AD+AA
Función matinal: 24 MAR 2026 a las 12.00.

 

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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