Manuel Mandianes

Retrato de un yihadista

"Vive bajo la angustia del terror primordial, origen de todo"

Retrato de un yihadista
Mandianes

Saber que mañana puede morir es la razón para no morir hoy

(Manuel Mandianes).-Vive bajo la angustia del terror primordial origen de todo. El imperativo de matar es anterior a todo. No hace lo que hace por obediencia a alguien sino por una vocación que está cerca la desesperación y la muerte. El yihadista siente fascinación por la muerte que es fruto del destino, del fatalismo. Sólo los cobardes matan por obediencia. Lo único que da sentido a la vida es la muerte martirial, plenitud de sentido de una vida. Al matar siente como un éxtasis de fascinación, como un sentimiento sagrado que lo hermana con el cosmos.

Las palabras no sirven sino para perturbar el silencio vasto y extenso como el mundo. La compañía no hace más que hacerle sentirse más solo. Cuando está solo se siente acompañado de su obsesión. Más allá de las palabras están los gestos, los signos, las miradas. Está prendido a la tierra por el deseo de purificar el mundo de todo lo que sea un estorbo para implantar la causa; es un místico, un solitario, abandonado de todos. Este abandono es lo único que a veces le hace disfrutar de la sensación de reposo. Todo lo demás es accidental, prescindible.

No hay dignidad posible si el hombre no rompe todas las ataduras, si no vive exclusivamente para y por la idea. El amor es un sentimiento sin nombre, despreciable, tan destructivo como el tiempo o la muerte. No se puede hacer nada por nadie sino por la idea, por la UMMA. La motivación es el absoluto, no el amor concreto a esta o a aquella persona. Solo existe verdadera fraternidad en la muerte, entre los que van a matar y, tal vez, a morir. Nadie podrá jamás conocer a otro ser humano. El ser amado nos será siempre ajeno y seremos siempre extraños a quien nos ama.

Respetar la libertad de otro es darle razón contra su propio sufrimiento. El sufrimiento no tiene sentido si no lleva a matar y a morir si es necesario. Saber que mañana puede morir es la razón para no morir hoy. Siente que su sufrimiento no es el sufrimiento de los seres humanos sino el sufrimiento fundamental, el que sale del hombre mismo. La vida para el yihadista es como una prisión; lucha por la liberación del mundo pero a él solo la muerte puede liberarlo del sufrimiento. Cuando las sensaciones intensas se acaban dan paso al vacío, a la vida vulgar. Las pequeñas vidas cotidianas son vidas vulgares, no valen la pena. Él vive una vida diferente de todas las demás. Siente verdadero terror a ser sencillamente un hombre, nada más que un hombre en un mundo de hombres. Los que no están dispuestos a ello son seres vulgares y morirán sin sentido.

No hay más fe que la de ellos. Su causa triunfará porque la riegan con su propia sangre, fecunda por sí misma. No aspira a gloria ninguna más que la de vence al enemigo de la idea, del islám, de la UMMA. Ellos son los únicos verdaderos hombres. Esto es lo que da sentido a la vida. Todo lo que hacen los demás son subterfugios, engaños que cada uno se busca para ignorar lo que es la verdadera vida. Ninguna vida se puede comparar a la de aquel que ha elegido y decidido matar y morir por la causa.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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