"¡Qué necesidad de paz tenemos los argentinos!", exclama en la Misa de Luján

El cardenal Poli pide «renunciar a todo sentimiento de violencia, discriminación e intolerancia»

"Si hay paz, todo se puede construir. Pero la paz comienza en nuestro corazón"

El cardenal Poli pide "renunciar a todo sentimiento de violencia, discriminación e intolerancia"
El cardenal Mario Poli, en la Misa de cierre de la peregrinación de Luján LP

No hay división en la peregrinación, es la unidad que queremos para nuestra patria

(Sergio Rubin, en Valores Religiosos).- En el cierre de la peregrinación juvenil a Luján -la manifestación de fe más importante del país-, la Iglesia hizo este domingo una fuerte invocación para que los argentinos renuncien a todo forma de violencia, discriminación e intolerancia y construyan una nación en paz. El anhelo fue expresado la creciente crispación de la sociedad en los últimos años con ciertas derivaciones violentas.

El ruego fue elevado por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, durante la homilía de la misa de clausura de la tradicional marcha, cuya últimas horas transcurrieron en medio de un aguacero que incluyó la caída de piedras. Ello determinó que el oficio religioso se hiciera dentro de la basílica y no en sus escalinatas, de cara a la plaza.

«Pidámosle a la Virgen de Luján que nos ayude a renunciar a todo sentimiento de violencia, de discrimanación, de intolerancia», dijo Poli tras exclamar: «¡Qué necesidad de paz tenemos los argentinos!». Por lo que el purpurado apeló al lema de la peregrinación de este año -la número 43- que es, justamente, «Madre: enseñános a construir la paz».

El cardenal Poli había iniciado la homilía señalando que en la peregrinación a Luján «no hay división» y que ésa es «la unidad que queremos para nuestra patria». Como también la paz con la que se camina, ya que -subrayó- «si hay paz, todo se puede construir», pero puntualizó que «la paz comienza en nuestro corazón».

El grueso de los peregrinos habían partido el sábado al mediodía de la intersección de las avenidas Rivadavia y General Paz, en el barrio porteño de Liniers. La imagen cabecera de la Virgen comenzó a ser transportada a las 12 desde el lindero santuario de San Cayetano, tal como es la costumbre.

Si bien inicialmente el tiempo acompañó, a la madrugada -tal como estaba pronosticado- se desató una fuerte tormenta que obligó a muchos a desertar, mientras que otros tantos resistieron y siguieron adelante, llegando al santuario, en el oeste del gran Buenos Aires, tras recorrer 63 km.

Si bien la caminata se desarrolló en un clima religioso festivo, la inminencia de las elecciones llevó a que en un tramo un grupo de simpatizantes kirchneristas repartiera reproducciones de la imagen de la ex presidenta Cristina Kirchner con el Papa Francisco en el Vaticano.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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