"Nadie niega la dimensión hispánica ni europeísta que tiene el Camino de Santiago, pero en estos momentos el Papa viene a lacrar con el sello de la apostolicidad la dimensión de la universalidad"
Ya sólo quedan tres días para la visita de Benedicto XVI a Santiago, y según explica el arzobispo compostelano, monseñor Julián Barrio, ya está prácticamente cerrado todo el programa. Ha sido una labor compleja, pero además de la colaboración activa de todas las administraciones, también destaca la experiencia previa.Lo cuenta Carlos Deaño en El Correo Gallego.
«El presidente de la comisión, monseñor Domato, que ha trabajado con gran intensidad, estuvo presente en las dos anteriores visitas de Juan Pablo II a Santiago», explica, sin olvidar que monseñor Barrio es el cuarto Año Santo que afronta en la sede compostelana, «el primero como obispo auxiliar, y los otros tres como arzobispo».
Pero además de la preparación de todo lo relacionado con la seguridad y el protocolo, monseñor Barrio también explica que se ha llevado a cabo una intensa labor en las parroquias. «Una de las cosas que más me preocupó es que tuviera una repercusión directa en la pastoral de la diócesis. Nuestra intención es que la diócesis salga al encuentro del Papa, con la oración, pero también con una formación e información que hemos tratado de llevar adelante con una catequesis para niños, pero también para jóvenes y mayores. Creo que esto ha ido creando una conciencia pastoral».
Porque el presente Año Santo afirma que está encontrando una respuesta muy especial, «Y no sólo por la cantidad de gente que está viniendo, que ha desbordado las previsiones, y no tiene parangón con años anteriores«. Para el prelado, lo más destacable «es la actitud, profundamente religiosa, profundamente espiritual. Lo apreciamos en las celebraciones de aquí, y también en las que tienen lugar a lo largo del Camino. Y también en los distintos actos que han tenido lugar, como el segundo congreso mundial del Pontificio Consejo para los emigrantes e itinerantes, o el encuentro nacional de jóvenes. El eco que nos llega es de ese gozo, de sentirse a gusto humana y espiritualmente entre nosotros».
Se trata, además, de la primera vez en la que se han puesto en marcha medidas de seguridad especiales con el control de los accesos a la Catedral. Una decisión que considera que ha resultado positiva. «Han podido crear inicialmente un poco de incomodidad, pero luego hemos visto que los peregrinos lo han sabido comprender, y ha contribuido a que se sintieran más a gusto en la Catedral», ya que recuerda que en anteriores años santos «las mochilas y las bolsas generaban incomodidad» entre los feligreses.
De esta forma, no duda en señalar que «creo que ha merecido la pena tomar esas medidas, que además se hicieron para mayor comodidad de los peregrinos».
Estas medidas de seguridad se incrementarán todavía más el sábado durante la visita, algo que puede chocar con el deseo de muchísimas personas de contemplar de cerca al Papa. «La actividad pública del Santo Padre es muy importante, no sólo para los católicos, sino para mucha gente que aunque no comparta nuestra fe, sabe de la referencia moral que representa Su Santidad«.
Proximidad.
Monseñor Barrio considera normal que haya mucha gente que quiera acercarse. «Yo creo que las medidas de seguridad son lógicas, pero que no van a impedir esa cercanía con el Papa. Él es el primero que creo que quiere y desea estar lo más cerca posible«. Por ello, afirma que «una de las preocupaciones que tuve desde el primer momento es que todas las personas que quisieran verlo pudieran hacerlo».
Tanto la Catedral como el Obradoiro son recintos reducidos, pero el recorrido desde Lavacolla y los tramos urbanos van a dar margen para que muchas personas lo puedan ver en el papamóvil, así como en A Quintana o en el Obradoiro, «donde saldrá a saludar a las personas que allí se encuentren».
Asimismo, recuerda que también en la plaza de la Inmaculada habrá ocasión para que lo puedan ver muchas personas, pero considera que «lo importante es que el Papa sienta nuestra presencia, nuestra cercanía. Es una ocasión muy especial para que le demostremos nuestro afecto, nuestra adhesión. Todos, pero de manera especial los diocesanos, que tenemos que agradecer especialmente este gesto que ha tenido con nosotros, porque aceptó venir a este Año Santo compostelano cuando su agenda estaba ya cerrada».
Se trata, explica, de un gesto que además considera que tendrá una trascendencia especial. «Nadie niega la dimensión hispánica ni europeísta que tiene el Camino de Santiago, pero en estos momentos el Papa viene a lacrar con el sello de la apostolicidad la dimensión de la universalidad. Los efectos los veremos a largo plazo, porque yo creo que va a tener una repercusión muy positiva en todos los aspectos relacionados con el hecho jacobeo«.
Momentos de descanso.
Además de los actos públicos, Benedicto XVI también dispondrá de unos momentos de descanso que se desarrollarán en el ámbito del Palacio Arzobispal, y que incluyen una comida. «Es un motivo de gozo y de esperanza no exento de responsabilidad», explica monseñor Barrio. «Yo lo que deseo es que el Papa se encuentre a gusto, y que sea una jornada festiva».
Tras los actos que tendrán lugar en la Catedral, el Papa comerá con cerca de un centenar de personas, el séquito que lo acompaña, los cardenales que vengan, los miembros del comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal, y con los obispos de Galicia. Nada ha trascendido del menú, pero monseñor Barrio explica que «el Papa es una persona muy austera, austerísima, pero me imagino que el restaurador que se encargará de proporcionar el menú le ofrecerá algo típico gallego«.
Ya por la tarde tendrá lugar la celebración de la Eucaristía en la plaza do Obradoiro, que concluirá con la interpretación de la Salve Marinera. «No es que no nos acordemos de la industria, de la Galicia interior, de la gente labriega, sino que buscamos subrayar un poco esa dimensión de más allá del mar que significa el hecho jacobeo», explica el prelado compostelano. «Hemos querido que esté la Virgen del Carmen en el altar, y al final sea la Escuela Naval de Marín la que interprete la Salve Marinera. Espero que al Santo Padre también le agradará este detalle».
Octavo centenario.
A dos meses de que finalice el Año Santo, se ha hecho pública la noticia de que la conmemoración del octavo centenario de la Catedral contará con unas bonificaciones fiscales para las empresas colaboradoras similares a las del Xacobeo, lo que monseñor Barrio califica de «muy importante, no solo para la Iglesia y para la Catedral, sino también para la ciudad. A nadie se nos oculta que Santiago se fue creando en torno a la Basílica, y el octavo centenario de la consagración es un referente para que nosotros echemos una mirada atrás, no con añoranza, sino con agradecimiento».
En este sentido, explica que «es muy importante saber de dónde venimos; a veces el confusionismo, y el nerviosismo en el que a veces podemos encontrarnos, es porque lo hemos olvidado. Esta celebración nos va a ayudar a tomar conciencia de lo que ha sido nuestra historia, con sus luces y sus sombras, El peregrinar de la vida de una persona conlleva esta realidad. Mirar al pasado nos debe descubrir la responsabilidad de los que nos han precedido, y desde ahí asumir con confianza la responsabilidad del futuro».
El cabildo está programando ya una serie de actos «a través de los cuales tratamos de que se vaya generando esa conciencia y esa sensibilidad que no nos pueden ser ajenos a la hora de planificar un acontecimiento de este tipo».
El arzobispo concluyó su intervención haciendo una sugerencia a los vecinos de Compostela y de toda la diócesis. «Les pediría a todos los diocesanos y a todas las personas que trataran de preparar el acontecimiento de la visita con espíritu de oración«.
De esta forma, recuerda que ya ha pedido que el viernes «las personas que lo deseen pueden hacer un día de ayuno, y con el coste, hacer una colaboración económica que pueden entregarla en Cáritas. Ofrecer un gesto muy sencillo, mostrar la dimensión social de nuestra fe».
El viernes por la noche tendrá lugar también una vigilia de oración a la que asistirán los obispos que ya estén en Santiago.
Monseñor Julián Barrio considera que es necesario «no sólo engalanar nuestras casas, sino nuestra alma, con el fin de que podamos ofrecerle al Papa la mejor acogida, nuestra mejor hospitalidad, al igual que nuestra gente ya lo ha demostrado otras veces. Porque son personas muy generosas, muy hospitalarias, muy acogedoras, y ante un acontecimiento de esta categoría tomarán una actitud muy activa, y no se limitarán a ser espectadores».


