Se trata de una invitación a reabrir el corazón a la esperanza tras la mayor catástrofe humanitaria después de la Segunda Guerra Mundial (El limosnero del Papa celebra las exequias de Jan, un sin techo polaco)
El Limosnero Apostólico, el cardenal Konrad Krajewski, en misión pontificia en Lesbos, Grecia, entre los refugiados y migrantes, ha entregado una donación de cien mil euros como contribución del papa Francisco a la obra de Cáritas Hellas (Cáritas de Grecia) en favor de los solicitantes de asilo y refugiados. La donación ha sido recibida por María Alverti, directora de la organización caritativa de la Iglesia local, que participa en la misión.
De esta manera el cardenal Krajewski, ha llevado a los migrantes de los campos de refugiados de Lesbos la preocupación y cercanía de Francisco, tres años después de la visita que el mismo pontífice hiciera a la isla griega, justo enfrente de Turquía.
Ha acompañado al Limosnero Apostólico en esta misión, Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo y presidente de la Comisión Episcopal Europea (Comece), para expresar la solidaridad de toda la Iglesia del viejo continente.
El viaje, que ha finalizado este viernes 10 de mayo de 2019, ha sido organizado por la Comunidad de San Egidio y la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral.
El programa ha incluido la visita a los campamentos de Lesbos, en particular el más grande, el de Moria, el «hot-spot» que es el centro de identificación y registro de migrantes, –en su mayoría afganos, pero también iraquíes, iraníes, sirios y norafricanos– y además el encuentro con las realidades locales y las asociaciones que trabajan en el campo.
«Fuimos enviados por el Papa porque Europa olvidó un poco que hay tantos campos» en Grecia, ha subrayado el cardenal Krajewski en una reunión de la delegación con Andreas Gougoulis, responsable del Gobierno griego del servicio de acogida e identificación de migrantes.
«Salvar a la gente que ya está en los campos –ha reiterado el Limosnero– sigue siendo la prioridad». Se trata de personas –ha explicado– que «esperan el futuro, marcado por la esperanza».
Frente al deterioro de las condiciones de vida de estos migrantes y a tanto sufrimiento, Francisco ha enviado su apoyo a Cáritas Hellas, que trabaja en esta zona.
El Papa «quiere ser un puente hacia una vida mejor para esta gente. Aquí vemos a muchos niños, a muchas mujeres embarazadas, que llevan meses esperando que Europa abra sus puertas, porque aquí para ellos no hay ninguna esperanza», ha indicado el cardenal Krajewski.
«El Pontífice se fue de aquí hace tres años, pero se quedó, nunca salió de estos campos de refugiados», ha concluido.
