Leo Messi regresó a Barcelona con las pilas cargadas y el hambre del que quiere volver a ser número uno antes que después. ¿El problema? El que sigue.
Las decisiones que está tomando Ernesto Valverde y compañía en la parcela deportiva no gustan un pelo al argentino. En especial que la insistencia del ‘Txingurri’ por firmar a Paulinho, un veterano de 29 años que tiene como único mérito ser amigo de Neymar.
Una distancia en pensamiento a la que se suma una máxima mayor: Valverde no era le elegido de un grupo que prefería a Unzué/Jorge Sampaoli.
Los pesos pesado ven en Valverde lo mismo que Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos y compañía en el Rafa Benítez: un fichaje del presidente para tomar el control de un vestuario acostumbrado a hacer y deshacer con un Luis Enrique inoperante.

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