Atlético 0 - Betis 1

El Atlético se hunde en su propio laberinto

El Betis de Pellegrini castiga los errores rojiblancos y deja en evidencia a un Atlético sin brújula ni control, con Antony como verdugo y Barrios ausente en un momento clave

El Atlético se hunde en su propio laberinto
Oblak, abatido PD.

En una jornada marcada por el vaivén de rendimiento y un calendario que apretuja, el Atlético de Madrid encontró una lección amarga en su propio estadio.

El Betis, manejando con paciencia sus amenazas, se llevó tres puntos que obligan a mirar con lupa lo que vendrá en las próximas semanas. A priori, parecía que el 0-5 era un espejismo; Sin embargo, la realidad dejó claro que la versión rojiblanca continúa a merced de altibajos y errores que se vuelven costosos cuando el ritmo de la competición se acelera.

El partido comenzó con dominio local, con Lookman probando la puntería en un zurdazo que se fue desviado y un Atlético que buscaba imprimir su sello. Pero la historia cambió cuando Bakambu aprovechó dos desajustes defensivos para adelantar a su equipo en una contra, dejando claro que no hay dos jornadas iguales. Un gol que encendió las alarmas en el Metropolitano, donde la planificación de Simeone se topó con la realidad: el rival encontró espacios y el Atlético quedó desnortado.

Ruggeri tuvo la responsabilidad de frenar a Antony, pero una tarjeta injusta condicionó su partido. A partir de ahí, el brasileño tomó la manija con claridad: controló desde la frontal y sorprendió a Oblak con un zurdazo que dejó al chileno en una posición incómoda. El Betis, ante esa estela de peligro, decidió caminar el partido y esperaba su oportunidad, mientras el Atlético parecía sin combustible para hacerse con la pelota ni para crear juego sostenido.

Almeida, en un once de perfil netamente ofensivo, intentó buscar pegada desde el primer minuto: Almada llegó a un puesto de punta adicional, pero la brújula del encuentro se desvió. Una acción de Lookman, que terminó en gol anulado por fuera de juego, dejó al equipo sin la recompensa que su dominio inicial merecía. A esas alturas ya se extrañaba Barrios, la referencia para atravesar líneas, y también se extrañaba la consistencia de Julián, lejos de su mejor versión.

El descanso trajo un alivio para Antony, que recibió el abrazo de sus compañeros al entrar al vestuario, mientras el Betis alimentaba el orgullo verdiblanco. En la reanudación, Simeone apostó por una inyección de Completablee en el mediocampo con Baena y Sorloth, e incluso Griezmann apareció para intentar darle impulso. Pero el Atlético siguió sin encontrar su equilibrio: no había recuperación cuando el rival recuperaba y la salida de balón parecía imposible de trazar con claridad.

Durante la segunda mitad, Pellegrini ajustó el medio con Altimira para ganar la batalla en el medio, y la acción de Diego Llorente que terminó en un autogol pareció inaugurar una tarde de fútbol que no tuvo el impulso deseado para el conjunto local. Grizi, desde una posición adelantada, vivió un «qué pasó» que dejó en evidencia las dificultades del Atlético para maniobrar en un encuentro que, de inicio, parecía favorable pero que terminó dejando lecciones duras.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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