Desde el Exilio

Miguel Font Rosell

Servilismo y orfandad

 

Las mayorías absolutas o aquellas que dependen de alianzas cerradas no revocables, producen invariablemente auténticas dictaduras, asentadas en coartadas diabólicamente ancladas en la legalidad, e incluso en una supuesta y aceptada legitimidad democrática. En esos casos, cuando el poder ejecutivo se confunde con el legislativo y el judicial nada quiere o puede, solo le queda al ciudadano el llamado cuarto poder, una prensa libre que pueda sacar a la luz todas las miserias de esas dictaduras, la mentira, la demagogia y el apoderamiento por parte del dictador de todos las instituciones y resortes que puedan controlar la situación.
Cuando ese cuarto poder también acaba en manos del dictador, de su voluntad, de su pastoreo y el servilismo es la respuesta, la orfandad del ciudadano es absoluta y solo soportable cerrando los ojos a la situación, acomodándose en el engaño y aceptando la condición de súbdito, sin más opciones que una lucha estéril, que puede ser reconfortante íntimamente, pero muy poco práctica para revertir la situación.
Actualmente en la ciudad de Vigo se da esa situación, una ciudad en donde sus habitantes han sido condenados a la condición de súbditos en su gran mayoría, una situación que se vive a diario, tanto en cuanto a las acciones del dictador, como de los medios que vergonzosamente le sostienen, sin opción alguna a la crítica.
Esto podría venir a cuenta de casi todo lo que acontece, pero hoy la situación me parece ya el colmo del servilismo.
El actual decano de la prensa nacional, el otrora respetable y respetado Faro de Vigo, hoy absolutamente entregado al dictador y culpable de la absoluta orfandad de los vigueses en cuanto a su condición de ciudadanos informados, con todo lo que ello implica, da cobertura, como “editorial”, a una práctica habitual en el dictador, como es la de culpar a los demás de sus propias negligencias, y lo hace ignorando a sabiendas una realidad que siempre ha obviado, cuando se trata de poner sobre la mesa la realidad de una gestión sistemáticamente nefasta de quien le sostiene.
“La culpa del inadmisible estado de la A-55” es un titulo que ya en si esconde el origen de la responsabilidad que trata de exigirse, puesto que no es el “estado” de la A-55 el culpable de haberse convertido en la autovía de mayor número de siniestros de España e incluso de Europa, sino su trazado absolutamente inadecuado, causante de todas las desgracias habidas en esa vía de entrada o salida de la ciudad.
Cita el balance de los últimos 5 años, con más de 400 accidentes y más de medio millar de heridos y expone: “Un año más, la A-55 Vigo-Porriño, ha vuelto a ser el trayecto con más accidentes de España. Su vergonzoso récord de peligrosidad traspasa incluso fronteras. En 2003, este sinuoso tramo de apenas 15 kilómetros, fue incluido entre los 5 de mayor siniestralidad de Europa, con cinco puntos negros en su recorrido. Lejos de aplacarse la tendencia, en el arranque del año continúa al alza: en los dos primeros meses, enero y febrero, se llevan contabilizados 76 accidentes con 68 heridos, afortunadamente ninguno grave. El año más letal fue 1998 que se saldó con un terrible balance de 8 muertos y 20 heridos graves.”
Continúa: “No estamos, por tanto ante incidencias o episodios ocasionales. Nada que sea fortuito o fruto del azar. Todo lo contrario. Estamos ante una situación que se ha vuelto crónica como consecuencia de las deficiencias estructurales de un trazado que precisa de una reforma radical para corregirlas. La mal llamada autovía Vigo-Porriño es en realidad una carretera mal hecha desde el principio, que nunca debió ser catalogada como lo que no es.”
Mas adelante: “Además de restringir la velocidad de manera permanente en algunos puntos a 60 Km/hora, la mínima permitida para circular en autovía, como recurso fácil, los responsables públicos se han esmerado en minar el tramo de radares hasta convertirlo en el de mayor concentración de este tipo de aparatos en España, junto con la circunvalación de Sevilla. En diez Kilómetros, seis cinemómetros fijos, además de los móviles… de paso permiten a Tráfico hacer caja con 29.000 multas al año a costa del estrés añadido que supone conducir a velocidades tan inusualmente bajas como impropias de una autovía”.
Y sigue: “en el caso que nos ocupa, la causa principal está en las deficiencias de un vial incorrectamente trazado desde su origen y, lo que es peor aun, en mantenerlo en este estado sin poner fin a sus fallas”.
Finalmente acaba citando la solución ya tratada en años anteriores y materializada en un proyecto no acometido: “El proyecto en redacción, incluye un trazado de 10 km. que discurre en su práctica totalidad bajo un túnel desde las curvas de los Molinos en Mos hasta Meixueiro, con una inversión de 170 millones. Pasó ya el tiempo de vacuas promesas. Es hora de cumplir con una demanda tan básica como justa y necesaria, de poner punto final a una situación insostenible.”.
Pero, ¿que lee el súbdito a la hora de buscar culpables como pretende el encabezado de dicha editorial?. Una autovía terrible, mal trazada en su momento, no se sabe por quien, pero que los actuales gobernantes, que todos sabemos a que partido pertenecen, no arreglan (lo cual es cierto), manteniendo su peligrosidad, con lo que se convierten en los únicos culpables del desaguisado.
¿Que leería el ciudadano informado si el medio, siervo del dictador citado, informase objetivamente y dando todas las claves?
Como no tenemos opción alguna a una correcta información por parte de la prensa local, no queda otra que investigar un poco en las hemerotecas, sobre noticias publicadas cuando el servilismo no era el norte de cierta prensa.
Efectivamente la autovía es una absoluta catástrofe, superando tanto las curvas como las pendientes o las incorporaciones, todo tipo de limitaciones, obviando la buena practica y siendo causa de todo lo catastróficamente imaginable.
Al poco tiempo de llegar el PSOE al poder, el gobierno de Felipe González, para ahorrar costes y minimizar afecciones, aprueba el Plan 1984-1991, para desdoblar algunas carreteras y convertirlas en autovías, entre las que se encuentra la que más tarde se conocería en algunos medios como “autovía de la muerte”, la entonces N-120 entre Vigo y Porriño. Los proyectos para llevar a cabo tales desdoblamientos tienen lugar en general entre los años 1985 a 1987 para poder ser rematados alrededor de 1991, fecha en la que se inaugura la citada autovía.
El ministerio que tenía la misión de llevar a cabo el Plan, sus proyectos, tomar decisiones en cuanto a la viabilidad o no de tales desdoblamientos, las sustitución por otras soluciones más viables y la valoración de la posible siniestralidad de las consecuencias de un mal trazado, era el llamado entonces Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones.
El 5 de julio de 1985 Felipe González designa como responsable de tal ministerio a Abel Caballero, diputado por La Coruña, de quien había recibido la medalla de la ciudad por sus desvelos en convertir al aeropuerto de Alvedro en el segundo de Galicia por encima del de Peinador (Vigo), quien el 7 de julio de 1988 habría de cesar por (en opinión del Pais) haber sido el peor ministro de aquella etapa, siendo sustituido en el cargo por José Barrionuevo.
Al poco de llegar al cargo, Caballero, el 1 de agosto de 1986, nombra Subsecretario de Transportes, Turismo y Comunicaciones a su amigo Emilio Pérez Touriño (posteriomente presidente de la Xunta de Galicia), quien una vez defenestrado Caballero, y entre 1991 y 1994, es nombrado Secretario General para las infraestructuras de transporte.
Para entendernos: Buena parte de la responsabilidad, tanto en fase de proyecto, obra, e incluso inauguración, reside en Emilio Pérez Touriño, pero la responsabilidad última en cuanto al proyecto y obra descansaba en el ministro ¿responsble? del ramo: Abel Caballero, quien diariamente enfrenta a la ciudad de Vigo, a mayor gloria propia y de sus intereses políticos, con todo y con todos, pero que en este asunto prefiere que sea el medio a su disposición quien denuncie la desfeita, pero sin citarlo absolutamente para nada, tirando la piedra y escondiendo la mano.
Si, Abel Caballero, el actual alcalde de Vigo (entonces La Coruña lo era todo para él) es el máximo responsable teórico, ya que en la práctica aquí nadie responde de nada, del trazado de la A-55, de ese trazado que el editorial mencionado descalifica repetidas veces pero silenciando a su autor, a su actual protegido.
Desgraciadamente siempre culpamos a la meseta de nuestros males, pero ya es una constante que sean políticos gallegos los causantes de gran parte de nuestras desgracias. Franco prácticamente nada hizo por Galicia, Fraga nos dejó a los vigueses sin el AVE, Perez Touriño y Caballero nos construyeron la autovía de la muerte y este último ha dejado a Vigo colapsado sin PGOM, entre otras muchas cosas, Feijoo el corredor del Morrazo que ahora hay que transformar en autovía, Pepiño Blanco nos dejó a la curva del Angrois sin limitador automático de velocidad, Rajoy, con nocturnidad y alevosía, ha perpetuado la celulosa en Pontevedra y pasa de todo lo que se refiere a Galicia, y así podríamos seguir… y no solo con personajes sino con partidos, pues aunque Galicia suele entregarse a un partido fundado por un gallego, el PP, el otro que con este formaron el bipartidismo que hemos tenido que sufrir, el PSOE, también fundado por un gallego Pablo Iglesias Pose, cuando ha tenido que gobernar, lo ha hecho para Galicia, aportando las migajas.
No se si tenemos los políticos que nos merecemos, pero si a ello añadimos que, al menos en Vigo, el cuarto poder ya no juega en el equipo de la ciudadanía, ejerciendo el más puro y duro servilismo hacia el dictadorcete de turno y dejando al ciudadano huérfano de objetividad en su información, teniendo que contemplar que éste, en su ignorancia, poco interés por la verdad y situación acomodaticia, se entrega a uno y a otro, quizá si que tengamos lo que nos merecemos.

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Miguel Font Rosell

Licenciado en derecho, arquitecto técnico, marino mercante, agente de la propiedad inmobiliaria.

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