Desde el Exilio

Miguel Font Rosell

Otra bobada del paleto ilustrado

 

Generalmente, uno de los defectos más acusados de los dictadores es el no poder contar con buenos asesores, por razones obvias. Nadie de valía está dispuesto a ponerse a las ordenes de  este espécimen de personajes, que solo pretende que le den la razón en cuanto a sus ocurrencias, que borran del mapa a quienes se les oponen, que no ofrecen libertad de acción hacia profesionales del campo de sus incursiones favoritas y que no valoran razones ajenas a sus querencias e intereses personales.

El paleto en cuestión, alcalde de Vigo por incomparecencia de oponentes de mínima talla y por excesiva comparecencia de la suya en cuanto a paletez se refiere de quienes opinan a la hora de otorgar el voto, carece, como es lógico, de asesores que puedan poner de manifiesto, ni siquiera en privado, sus limitaciones, su inexistente sentido de la estética, su falta absoluta de conocimientos en materia urbanística, su excesiva tendencia a la mentira y su enfermiza vanidad.

En este caso se trata de un personaje que en casi todas sus ocurrencias brilla su más absoluta distancia hacia la consideración por la naturaleza y sus atributos. Lo ha evidenciado con la ubicación del dichoso barco en Coya, recientemente con las rampas de la Gran Via y ahora con su nueva ocurrencia. Otra gran bobada en la Plaza de America, algo que anuncia de nuevo, urbi et orbe, a través del periódico entregado servilmente a sus ocurrencias, ese Faro de Vigo que antaño fue un periódico respetable por su independencia y buen sentido y que hoy se arrastra al servicio del ilustre paleto, que dicta el devenir, a pasos agigantados, hacia la más absoluta mediocridad de nuestra ciudad, hoy considerada, en una reciente encuesta a nivel nacional, como la 4ª más fea de España (yo no lo creo así, pero…), a pesar de estar a la orilla de una de las rías más bonitas del mundo.

La táctica es siempre la misma. Ayer una manifestación de ciudadanos (entre los que yo me encontraba), descontentos con el anuncio de talar todos los arboles (naranjos y camelias) de la Gran Vía en su primer tramo, desde el centro de la ciudad hasta las inmediaciones de la Plaza de España, en pro de instalar allí una rampa mecánica como penúltima ocurrencia del amado líder, se manifestaba haciendo ese recorrido tras haber tenido que soportar las burlas y las mentiras del ilustre paleto, quien llegaba a decir que se trataba de árboles podridos que se sacrificaban en bien de los vigueses, en una muestra más de la falta más absoluta de respeto a la verdad y a las propias características de una calle emblemática, de una ciudad que no es la suya (y se nota) por mucho empeño que ponga en su ridículo localismo.

La vergonzosa colaboración del periódico a sus ordenes, consistía al día siguiente, en hacerse cargo de la noticia en una esquina del periódico, minimizando su importancia, atribuyendo la presencia en la manifestación a pequeños grupos de vecinos de la zona, partidos de la oposición y poco más, al tiempo que, a doble página y en portada, con todo lujo de detalles, anunciaba, a su estilo, la nueva ocurrencia-bobada del ilustre paleto, en su afán por mantener despierta la adoración de sus engañados y crédulos fieles seguidores.

El asunto era el siguiente: la remodelación de la plaza de America en la zona de las Traviesas. Veamos.

Se trata de remodelar la estructura central de la plaza, haciéndola accesible al público, bien peatonalmente o en bicicleta (un guiño a los ciclistas), a través de tres nuevos pasos cebra desde la Av. de Samil, la de Castrelos y Camelias, para !agilizar la circulación y crear una zona de descanso peatonal en el centro!, tras haber suprimido el estanque bien proporcionado que rodea el monumento de Silverio Rivas, con la propia escultura de homenaje hacia la emigración y que como tal concebía rodeada de agua con una forma de ronsel que indicaba el alejamiento del emigrante, algo que ahora pretende suprimir rompiendo el todo que la justificaba, al igual que pretende hacer con el monumento a los marineros al inicio de la Gran Vía, que situada frente a una pronunciada cuesta pretende magnificar el esfuerzo de cobrar una red, fruto de la pesca que impulsó a la ciudad, o con el de los rotos aros olímpicos que ordenó retirar de Balaidos, sin que nadie sepa de su paradero, evidenciando además de su falta de sensibilidad hacia los árboles, la que siempre ha mostrado por el arte. En su justificación, compara la ocurrencia con 3 plazas importantes, dos de ellas en EEUU y otra en Portugal, por su proximidad a Vigo de todos conocida, la de Boavista en Oporto, siendo las otras dos la Columbus Circle en Nueva York y la otra la Logan Circle en Washington.

Comparemos dimensiones y consecuentemente efectos, tanto en la intensidad  y ralentización del tráfico, como en contaminación acústica, o por inhalación de gases, o en riesgo ciudadano, componentes muy a tener en cuenta ante tamañas decisiones.

En cuanto al diámetro de las plazas, la de Boavista es de 215 m. (interior 195 m.), la Logan de 140 m. (interior 115 m.), la Columbus de 120 m. (interior 65 m.) y la de Vigo de 90 m. (interior 35 m.). Si nos atenemos al número de calles que dan a la plaza y al de carriles de circulación circular, en la Boavista dan 9 calles, con 3 carriles, a la Logan dan 9 calles (7 de ellas muy pequeñas), con 2 carriles, a la Columbus dan 4 calles, con 2 carriles a la parte central de circunvalación a la plaza, y a la de Vigo dan 7 calles, con 5 carriles. 

En cuanto a características a señalar, el anillo central de la Boavista, de 195 metros de diámetro (5 veces y media el de Vigo), es un verdadero parque, cuyo centro se aleja aproximadamente unos 100 metros de la circulación y en la que se ubican gran cantidad de árboles centenarios, de manera que la circulación de alrededor de la plaza tiene muy poca incidencia en el parque, tanto acústicamente como en cuanto a la contaminación atmosférica, ya que solo son 3 los carriles que la circundan, mientras que la capacidad pulmonar de la plaza es fundamental.

La Logan en Washington, con un diámetro interior de 115 m. (cerca de 3 veces y media el de Vigo) es una plaza en la que casi toda ella la cubre un tupido arbolado que facilita la labor de pulmón urbano que se pretende en ese tipo de hitos urbanísticos y en la que las calles que inciden, salvo una de ellas, son de tráfico reducido.

En cuanto a la Columbus en Nueva York, con un anillo central de 65 m. (prácticamente el doble que la de Vigo) se encuentra en uno de los vértices de Central Park, el pulmón verde de la ciudad, siendo la más parecida en su diseño a lo que se pretende en Vigo, una copia en escala reducida aunque con un entorno radicalmente distinto, muy rico, con marcado protagonismo de centralidad.

Si ahora sacamos consecuencias, pues ninguna de las plazas referenciadas es comparable a la pretendida en plaza de America, vemos que esta es mucho menor que todas las demás, con notable diferencia, que el número de calles que inciden en la plaza es bastante mayor en proporción al resto, al igual que el número de carriles que la circunvalan, lo que hace que en términos generales la densidad de circulación sea mucho mayor, y ya no digamos proporcionalmente. Todo ello nos lleva a unos índices de contaminación del aire que la envuelve y acústica, exageradamente superiores, al tiempo que la ralentización del tráfico al incidir en la plaza, ya muy colapsada, con tres nuevos obstáculos en forma de pasos cebra y algún semáforo más que se anuncia, complicará aun más, si cabe, la circulación de todos los alrededores. No olvidemos que el uso de los pasos cebra en lugares de exceso de tráfico, no solo colapsan el mismo, sino que suponen un factor más de riesgo a considerar, algo que comúnmente en todas sus obras parece no importarle lo más mínimo, ya hablemos del trazado de la A-55, la peor y más peligrosa autovía de España, construida siendo él ministro de la rama (perdón, del ramo), o de la rampa de Gran Via por el bulevar central, colindante con dos calzadas colapsadas en el tráfico, y ahora este nuevo invento con gente y bicicletas cruzando la plaza.

No obstante, ilustre procer, si sus supuestos asesores lo piensan un poquito y usted no se empeña en seguir adelante con sus bobas ocurrencias, como parche de mejores resultados, tiene usted, sin grandes gastos, la posibilidad de convertir el islote central de solo 35 metros de diámetro en otro de 60 (casi el doble), simplemente reconduciendo el tráfico a través de un anillo perimetral de dos carriles, interno a la plaza, y desviando parte del que incide en ella por algunas calles laterales, lo que lo reduciría considerablemente y lo pretendido por su eminencia tendría algo más de sentido, dejando de ser una boba ocurrencia e incluso sin tener que desvirtuar el monumento parido en su día en la forma que usted hoy pretende cargarse.

La reforma seria, no obstante, que ya empieza a pedir a gritos la plaza de America, al igual que se hizo en su día con la de la Independencia, es la de su absoluta peatonalización, desviando el tráfico por laterales y por túneles subterráneos, al igual que habrá que hacer con la Gran Via y la Plaza de España, para finalmente poder ver rematada la propuesta de Palacios de obtener la gran comunicación directa del centro de Vigo con sus playas, con dos rótulas importantes como son plaza de España y plaza de America, totalmente peatonalizadas y con su tráfico circulando en velocidad de desplazamiento por el subsuelo, el resto no son más que malos parches, de un quiero y no puedo aldeanos, como corresponde a su iluminada señoría en su empeño de convertir a Vigo en la gran aldea que profetizaba el propio Palacios.

Sr. alcalde, ¿todavía no se ha ido a su pueblo?. ¿A que espera?.     

   

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Miguel Font Rosell

Licenciado en derecho, arquitecto técnico, marino mercante, agente de la propiedad inmobiliaria.

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