Vamos a por el vídeo de hoy, porque hoy no hablamos solo de economía. Hoy hablamos de algo mucho más grave: que en España no todos somos iguales ante la ley.
Mientras millones de españoles pagan impuestos como locos, mientras la Agencia Tributaria exprime cada nómina, cada factura y cada recibo, hay una élite política y su entorno que vive en otra liga. Y no es una opinión. Son hechos, datos oficiales y nombres propios.
Empecemos por los datos, porque aquí todo se sostiene con cifras. A septiembre de 2025, según la Agencia Tributaria, la recaudación total sube un 10% y alcanza los 301.355 millones de euros. El IRPF sube un 10,1%. El IVA sube un 9,3%. El impuesto sobre la electricidad se dispara un 47,9%. Los impuestos medioambientales suben un 89%.
Es decir: te fríen a impuestos por trabajar, te fríen por consumir, te fríen por la luz, por el diésel y casi por respirar. Aquí no se escapa nadie… o casi nadie.
Porque mientras tú pagas hasta el último euro, empiezan a aparecer siempre los mismos apellidos y siempre el mismo patrón. El hermano del presidente del Gobierno declara sus impuestos en Portugal, pero cobra en España. Todo muy legal, dirán.
Pero la pregunta es evidente: ¿eso se lo permiten a un trabajador normal? La mujer de Santos Cerdán, según informaciones publicadas, gastando como una loca con una tarjeta vinculada a Servinavar.
Y nadie en Hacienda preguntando. Nadie inspeccionando. Nadie interesándose. Zapatero, con informaciones sobre incrementos patrimoniales y relaciones económicas internacionales que siguen sin una explicación fiscal clara y pública.
Y otra vez la misma pregunta: ¿alguien de la Agencia Tributaria llamando a la puerta? Y luego están Koldo, Ábalos, Cerdán. Comisiones, mordidas, intermediaciones, tramas que investiga la UCO.
Años moviendo dinero, años viviendo muy por encima de ingresos oficiales. Y, según todo lo que sabemos hasta ahora, la Agencia Tributaria mirando para otro lado. O peor aún: sin querer mirar. Ahora compáralo contigo. Si te equivocas en 50 euros, sanción. Si te retrasas, recargo. Si no justificas, inspección. Si reclamas, silencio administrativo.
Ellos, en cambio, estructuras, sociedades, tarjetas, comisiones, patrimonios difíciles de rastrear. Y nadie se entera. O nadie quiere enterarse. Este es el verdadero escándalo. No solo la corrupción, sino la desigualdad ante la ley fiscal. Porque cuando el Estado solo es fuerte con los débiles, pero ciego con los poderosos, eso deja de ser un Estado de Derecho y pasa a ser un sistema extractivo. Un sistema donde tú pagas, ellos se libran y encima te dan lecciones.
Por eso hoy el mensaje es muy claro: no todos somos iguales ante la ley, no todos somos iguales ante Hacienda, y eso explica por qué la recaudación se dispara mientras la confianza de los ciudadanos se hunde. Y luego se preguntan por qué la gente está harta.
Porque, SI EL GOBIERNO LO PERMITE, unos pagan hasta ahogarse… y otros ni siquiera pasan por caja.