Gracias mil

Gracias a los que miraron/ a mis ojos con nobleza,
gracias a los que inspiraron/ mil versos en mi cabeza,
gracias, Juanita Narboni,/porque no me ha entrado un mal,
gracias por sentir tu sombra/ enfundada en aquel chal.

Gracias por todas las cosas/ que tenga que agradecer,
y si no las hay, ¡qué corte!,/ no las debí merecer.

Gracias por entretenerme/ con importantes chorradas,
gracias por ir al meollo/ cuando apenas había nada,
gracias por romperme el alma/ a deshora alguna vez;
se aprende a base de hostias/ o no se llega a aprender.

Gracias por todas las cosas/ que tenga que agradecer,
y si no las hay, ¡qué flipe!,/ hay que empezar otra vez.

Gracias al sol que ilumina/ los trabajos de los hombres,
gracias por darnos destreza/ para apartar lo que estorbe,
gracias a las nubes negras/ que azotan las barricadas;
desternilladas de risa/ revolotean diez mil hadas.

Gracias por todas las cosas/ que tenga que agradecer,
y si no las hay, ¡qué pánico!,/ ¡qué ciego debo tener!

Gracias por este desierto/ de magnitud manifiesta,
gracias por cada resquicio/ de plenitud en mi cabeza,
gracias a que ahora la escuadra/ me va marcando el compás
estoy entendiendo cosas/ que no llegué a imaginar.

Gracias por todas las cosas/ que tenga que agradecer,
y si no las hay, ¡qué cante!,/ esa nota suena bien.

Gracias por darme consejos/ aunque no les haga caso,
gracias por contarme cuentos/con los que he pasado el rato,
gracias por dejarme solo/ en el borde del abismo;
mi aventura de ser hombre/ no hubiera sido lo mismo.

Gracias por todas las cosas/ que tenga que agradecer,
y si no las hay, ¡qué fuerte!,/ ¡que voy a perder la fe!

Gracias por cantar canciones/ a ratos desafinadas,
gracias por darme razones/ cuando no supe encontrarlas,
gracias por dejar de lado/ lo que no era conveniente:
sorteando a los malvados/ aprendí a amar a la gente.

Gracias por todas las cosas/ que tenga que agradecer,
y si no las hay, ¡qué pena!,/ ¿por qué no las pude ver?

Gracias a todos los cuerpos/ con los que me he intercambiado,
en especial para aquellos/ que con gran amor he amado,
y a los que quise y dijeron/ que nones alguna vez,
también los sigo queriendo;/ ¿no es verdad, Julio José?

Gracias por todas las cosas/ que tenga que agradecer,
y si no las hay, ¡qué escándalo!,/ ¡si hasta oigo a Raphael!
Gracias a todo el planeta/ por alojarme en su seno,
gracias a los más cercanos/ que sin querer me quisieron,
gracias a la luz del día/ y a las sombras de la noche;
los momentos de penumbra auguran grandes albores.

Gracias por todas las cosas/ que tenga que agradecer,
y si no las hay, ¡qué cuernos!,/ una broma debe ser.

Gracias a los viejos tiempos/ y a los que habrán de venir,
y a la rosa de los vientos/ que va girando sin fin,
proporcionando aire fresco/ mientras trabajo la piedra
descubriendo los misterios/ que en su interior encierra

Gracias por todas las cosas/ que tenga que agradecer,
y si no las hay, ¡qué cándido!,/ se tuvieron que esconder.

Gracias a Violeta Parra/ volviendo a los diecisiete;
cuando se las dio a la vida/ la rompió en acto consciente,
pero dejó su legado/ como gustan de hacer todos,
como yo les dejo éste,/ deslavazado, a mi modo.

Gracias por todas las cosas/ que tenga que agradecer,
y si no las hay, ¿qué pasa?/ Pues me tendré que joder.

Bajando de la colina de Charf, Tánger,un año después.

Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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