EN TODO ES MENTIRA

Margallo se harta del maleducado Guardans a cuenta de Ceuta: «¡Cállate, estoy harto de ti!»

El popular estalla ante las interrupciones del ex Convergencia Democrática de Cataluña

El debate sobre la crisis de Ceuta en Todo es mentira terminó este jueves en uno de los momentos más tensos de las últimas semanas. José Manuel García-Margallo e Ignasi Guardans protagonizaron un duro enfrentamiento personal que derivó en reproches, interrupciones constantes y una explosión de hartazgo por parte del exministro de Asuntos Exteriores.

Todo partió de una pregunta de Guardans sobre cómo cambiaría la relación entre España y Marruecos si el Partido Popular gobernara. Margallo respondió apelando a la trayectoria histórica del PP. Recordó el conflicto del islote de Perejil y defendió la contundencia con la que actuó el Gobierno cuando él dirigía el ministerio: «Cuando tuve un incidente de invasión territorial, que fue Perejil, reaccionamos con una contundencia que es de todos conocida». También explicó que durante su etapa recibió presiones para modificar la postura española sobre el Sáhara, pero el Ejecutivo mantuvo la línea tradicional de la diplomacia española.

El exministro reforzó su argumento citando de memoria el artículo 2 de la Constitución y dejó claro su posicionamiento: «Ceuta, la soberanía y la integridad territorial no se discuten, se defienden». La conversación se encendió cuando Margallo afirmó que el Partido Popular defendería Ceuta «con las armas que fuesen necesarias». Guardans quiso confirmar la contundencia de esa declaración: «O sea, la situación es que el Partido Popular defendería Ceuta con las armas tanto como sea necesario. ¿Esa es tu receta?». Lejos de matizar, Margallo insistió y usó el ejemplo de Gibraltar para ilustrar cómo reaccionaría cualquier país ante una amenaza a su integridad territorial.

A partir de ese momento, el debate se convirtió en un cruce de interrupciones que obligó a Laila Jiménez a intervenir varias veces para intentar recuperar el orden. La tensión alcanzó su punto máximo cuando Margallo dejó de hablar de Ceuta y dirigió sus críticas directamente a Guardans: «¿Tú defiendes la unidad de España de alguna manera? ¿La defendías cuando estabas en Convergència?». Las continuas interrupciones del exportavoz de Convergència agotaron la paciencia del exministro, que explotó en pleno directo: «Perdona y cállate. ¡Cállate, cállate, estoy harto de ti, Guardans!».

Guardans respondió con ironía y reclamó centrarse en el futuro y no en el pasado político de ninguno de los dos. Margallo, sin embargo, calificó el historial de su interlocutor como «movedizo y nada presentable», mientras Guardans insistía: «¡Futuro, Margallo, futuro!». Ante la imposibilidad de mantener una conversación ordenada, Laila Jiménez tuvo que intervenir de nuevo para rebajar la tensión y devolver el foco a la situación de Ceuta.

Finalmente, Margallo reiteró que cualquier respuesta dependería del escenario planteado, pero insistió en la necesidad de proyectar firmeza. Mencionó instrumentos diplomáticos, económicos y europeos como herramientas de presión, y concluyó: «Con todas las armas necesarias para mantener la soberanía y la integridad, que para mí son sagradas». El enfrentamiento dejó claro el grado de crispación que genera el debate sobre Ceuta y puso de manifiesto, una vez más, la dificultad de mantener un diálogo sereno cuando se cruzan la defensa de la integridad territorial y los reproches personales.

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