A Contracorriente

Enrique Arias Vega

Doble fracaso escolar

Hemos querido quitarnos de encima un problema, dejando la educación de nuestros retoños en manos de la escuela, y así nos va a los docentes, a los discentes y hasta a los padres, escudados en nuestra cómoda y cobarde condición de ausentes.

Pero resulta que los hijos de los progenitores más implicados y con mayor preparación intelectual obtienen mejores calificaciones que los otros, según un informe de La Caixa. O sea, que crear un ambiente familiar propicio al estudio no es un hecho banal e irrelevante.

Por consiguiente, los hijos de buena familia —en el sentido académico del término— tienen una ventaja de partida sobre los otros, más expuestos que ellos al abandono escolar.

No hablamos de algo irreversible, por suerte, como demostró en su autobiografía el filólogo Gavino Ledda, a quien su padre pretendió mantener por la fuerza como pastor. Pero sí es lo habitual. Y ello conlleva una doble responsabilidad: al abocar a nuestros hijos al fracaso, indirectamente también se lo hacemos a los suyos. Demoledora hipoteca, pues, para nuestros nietos.

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Autor

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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