No creo que pasen muchos días más sin que el presidente Rajoy tome la determinación de solicitar formalmente un rescate a la Unión Europea. Se acaba el tiempo. Y vislumbro un nuevo ajuste que comportará sangre, sudor y lágrimas.
Hace pocos días he tomado yo mismo una dolorosa decisión económica ante lo que veo venir.
Sí, así lo creo. Una dura lluvia nos va a caer.